lunes, 13 de febrero de 2012

Ascensión

¿De dónde provienen esos bálsamos que llenan el corazón?
¿Acaso, del tímido beso resplandeciente de una estrella?
¿O del resbalar de un arcoiris que se dibuja sobre el cielo 
revestido de nubes grisáceas que se tornan blanquecinas,
dando paso al eterno resplandor del azulado revitalizante?

¿Es que hemos perdido la sanidad y nos volcamos de lleno
al más profundo de los sueños encantando nuestra vida
y colmándola de materias que el mundo jamás comprenderá?

Si una rosa se deshoja, ¿se desnuda o se reviste al infinito revivir?
Quizá, si un cometa viaja errático por el firmamento, pueda
su trayectoria indicar donde estuvimos, 
quizá su cercanía recaliente el lecho donde hicimos el amor.

Y en una pálida noche de verano la Luna baila su láctea danza,
y las olas del mar visitan las tierras de los hombres,
y los pájaros encumbran el vuelo,
y los ojos del que sufre dejan de gotear,
y los labios de los amantes se vuelven a unir,
y las naciones terminan la guerra,
y los hombres habitan sobre esta tierra.