jueves, 28 de abril de 2011

Brisas

Te volví a ver, entonces mis sueños soterrados reflotaron, como una burbuja que emerge de la profundidad del mar. Estabas ahí, mirándome con tus ojos de miel, con interrogación y con nerviosismo. ¿Quién sabía cómo reaccionarían nuestros corazones ante una cercanía tal? Encerrado en mí mismo te busqué, una apertura que me hizo soñar.

Colores, sobre todo verdes colores, me sobrecogieron y aún son parte de mi sentir. Césped, árboles vetustos y la brisa, ese soplar tenue que acariciaba tus cabellos y llegaba a mí, con el aroma de tu piel. Sabías cuánto amaba el aroma de tu piel, lo sabías porque escribí miles de cosas que conoces y, también, que desconoces, pues siempre guardo algo de lo que tengo.

La confusión no puede más que el amor, que el cariño y la cercanía, la necesidad eterna del ser humano por reconciliarse, por hallarse con el otro, por regocijarse en ese encuentro, que quiso terminar seguramente en el amor, de tus besos y nuestra piel, de mi sudor y tus efluvios de mujer, de tanta carne y deseo, y tantas ganas de perpetuarnos en un sentir sempiterno.

Los carruajes descollaron deslumbrando el atardecer, traían consigo riquezas del oriente. Un porvenir risueño se dibujó en el horizonte, cuando nuestras bocas sedientas una de la otra se fusionaron en la cúspide de un ósculo callado, lleno de sentimiento y de razón, aquella conexión tan arcana, tan osada y tan contradictoria, esa misma que enloqueció al mismo Unamuno...

La brisa te trajo de vuelta, el cantar de los cantares resuena en mi corazón... Por fin eres mía otra vez...

martes, 26 de abril de 2011

La Crisis..

Desde el punto de vista intelectual, la crisis es un momento -tomando como ejemplo la teoría kuhniana- en que el "paradigma" dominante se ve implacablemente alicaído. La crisis fue el siglo XX, el XXI un vacío existencial y cultural que se manifiesta artísticamente. Con la llegada del post-modernismo y su impresionante arraigo en el relativismo, la última palabra quedó dicha desde un bastión bastante débil. Hoy la vida queda totalmente condicionada por los medios de comunicación, por la verdad que se quiere mostrar, siempre con fines a otras verdades de trasfondo. Los viejos ven pusilánimes la destrucción del mundo; los jóvenes construyen el mundo que quieren en sus propias conciencias haciendo que todo se torne incomunicación. Ya no hay clases -porque el capitalismo ultramoderno lo hizo desaparecer publicitariamente-, ya no hay "hombres diferentes", pues la educación, el trabajo y la sociedad suponen basarse en una completa igualdad -igualitariedad sin fundamento-, por completo absurda. En el momento que vivimos, pareciera que nada puede salvarnos.

Desde antiguo, hombres dedicados a la reflexión y al estudio, han sido aquellos que han aportado sus respuestas en los momentos fundamentales de la cultura en la cual esta comienza a desaparecer. En cada momento de escepticismo radical -ante los sofistas, Platón, ante Hume, Kant, ante el positivismo, Husserl-, surge esa gran mente humana que es capaz de reivindicar las ideas, darles una coherencia y orden, resumir la cultura y lograr crear conciencia de la importancia del valor y el sentido en el mundo. Sin duda, hoy son muchos los que ya perdieron la fe en el mundo. La juventud del "no estoy ni allí" lo manifiesta ejemplarmente. Hoy se ha perdido el espíritu de lucha, se ha muerto la conciencia del sacrificio, la perseverancia y la temporalidad que tiene el logro, debido a la facilidad que la vida de hoy ofrece a sus consumidores. Hoy todo es automático, y en ese sentido no solamente de autopoiesis, sino también de inmediatez. "O es ahora o no es nunca", suele habitar el corazón del hombre occidental. Si no todo esta perdido, por lo menos el corazón de esa multitud que lleva consigo el ansia tan inocente de democracia ya lo está.

Es por eso, por tales motivos, que emprender la lucha es para mí algo totalmente insigne. En una época de sinsentido, de escepticismo, de nihilismo, de pusilanimidad, es necesario que surja, aunque sea en el alma propia, la fuerza para seguir adelante, pero no como un cadáver, sino con dignidad y humanidad. Hay dos formas de afrontar los problemas, que a su vez se subdividen en dos formas más:

1. Lo afronto pero con pesimismo: a) lo afronto con pesimismo echándome a morir -esto es, quedándome en la "berma de la historia"; b) lo afronto con pesimismo pero continúo el sendero
2. Lo afronto con optimismo: a) lo afronto con optimismo pensando que "todo pasará"; b) lo afronto con optimismo queriendo cambiar el mundo y hacerme feliz.

Definitivamente, la mayor parte de mi vida la pasé entre 1a y 1 b. Me eché a morir mil veces, despedacé mi alma en el dolor y la soledad. Continué adelante con el corazón destrozado, marchité mi vida viviendo como un zombie. Sin embargo, este último tiempo vivo más en 2b: buscando constituir una verdad firme en la cual sostenerme, verdad que no radique en el exterior sino en mí, en la forma como decido afrontar la realidad.

Víctor Frankl sostenía que lo importante era la actitud que se tenía frente al suplicio, no el suplicio mismo. En la misma búsqueda del sentido, el hombre se hace feliz escogiendo la forma en que vive la felicidad o la amargura de su vida, teniendo en cuenta que la vida no es fácil, no es automática, ni es llena de absurdos. La vida es más que la manifestación artística actual, que una simple narración o que un panfleto propagandístico del nuevo führer del arte o la poesía...

domingo, 17 de abril de 2011

El Dolor de la Pérdida...



Cuando la soledad se hace presente en nuestras vidas, luego de años de un proyecto mutuo ahora fracasado, viene con toda la potencialidad de su poder devastador. Sentado, solitario, en una habitación que nos cobijó, que nos guardó luego del amor, que nos abrazó en su tibieza las noches lluviosas de julio, ese mismo mes que nos vio nacer como pareja. Tantos recuerdos luego de cuatro años de coincidencia, de convivencia, de compañerismo, camaradería, complicidad. Todos esos recuerdos hoy no alimentan sino la hoguera de dolor que fluye desde mi alma y despedaza mi cuerpo.

En el preciso momento de su marcha, todo conflagra para hacer más infausto ese instante, cuya huella quedó plasmada en mi retina, quién sabe si para siempre. Negándome, negando la compañía, el amor, la comprensión del ser que quizá más la comprendió, más le dio su apoyo, más le brindó su cariño y su tiempo. Hay gente que tiene los ojos cerrados frente al mundo, cuya consecuencia no ven lo que tienen a su alrededor. Con el corazón destrozado, con el alma en un hilo, con el nudo intenso en la garganta, puedo incluso encontrar la maravillosa presencia del mundo alrededor. Pero eso porque he aprendido.

Cuando el amor se va, ¿a dónde va? Va directamente al océano inmenso del recuerdo de las personas que lo vivieron y de las que presenciaron ese amor, se transforma en chisme, en sentimientos de empatía y de incomprensión, ante la implacable continuidad de la vida. Es cierto que el amor demora en irse, pero también es cierto que todos somos una posibilidad de poder llegar más lejos, de nosotros depende la felicidad en la vida. Aún sintiéndome como un cadáver, puedo continuar luchando y dando batalla en esta vida, incluso moribundo y lleno de dolor puedo tomar las riendas de mi vida y proyectarme como un ser más feliz. Todo puede superarse, nada es imposible. Sin embargo, el luto que significa ser abandonado, supone algo que debe ser vivido: el dolor ante la pérdida, comprendiendo que día a día el corazón va muriendo más...

Sólo tú puedes superar tu dolor...

lunes, 11 de abril de 2011

Voilá C'est Fini...

Hay cosas que no deberían desaparecer, como el amor por el otro. Luego de cuatro hermosos años llenos de pasión, de amor, de complicidad, el chico es abandonado. "Ya no te amo como antes", le responde ante su rostro hundido en una profunda tristeza. ¿Hay dolor más grande que el dolor del desamor? La decepción la acoge en su corazón, sus ojos se llenan de un líquido viajero, su corazón trepidante, sus ojos no pueden ver ante la tragedia.. La tragedia en el mundo es multiforme, dijo un patético Poe, y yo le sumo que la peor tragedia es la tragedia cuando vive en su comprensión misma. Comprender, captar, aprehender el significado del dolor de una ausencia, el desfallecer, morir amando, constituyen esa vivencia íntima e irreproducible del quiebre.

La mayor parte de los escritos de este blog tenían su leitmotiv en las vivencias que en aquellos días iba sintiendo en mi corazón. Hace 3 años, con el corazón inmenso de amor, escribía sobre la cotidianidad de nuestra relación, los sueños, las ilusiones, los anhelos... qué horror contemplar esa obra desde una perspectiva como la que hoy habito: la perspectiva de la soledad, del dolor y del abandono. La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes, pero, ¿acaso ella sabía eso? Aunque citara esa frase de Silvio, jamás la comprendió, porque cada minuto de flaqueza lo entendía como un "se acabó" y nunca intentó conciliar. Ayer, durante la tarde, llevó su frialdad hasta la sima para decirme "ya no te amo como antes, es mejor que nos separemos". ¿Cómo puedes reparar un corazón destrozado?, ¿cómo hacerlo, si quien lo destrozó fue la que lo armó tan bien provisto? Es la eterna ambigüedad de la vida: la felicidad es el modo de enfrentar los eventos de la vida propia, por consiguiente, en él ingresan momentos buenos y momentos malos. En este minuto, no estoy en buen momento.

En este minuto no puedo más que repetirme a mí mismo: amor fati. Ante la necesidad de separarme de aquella mujer que tanto amé, que por lo demás no calza con esa persona que hoy usurpa su ser, no puedo menos que agradecerle, esa que habita aún mi corazón, mis recuerdos y mis sueños. Te amo Valeria, ojalá algún día vuelvas del sitio lejano al cual te fuiste...