martes, 27 de diciembre de 2011

Simple

La vida es simple.
La estadía es simple.
Herir es simple.
Desconsiderar es simple.
Construir una torre
para desde ella avistar el mar,
es de una simpleza divina.
Morir es simple,
si no cuidas tu vida como un tesoro.

Abandonar es simple.
Codiciar es simple.
El dinero es lo más simple
y lo que más daño nos hace.
Soñar es simple,
concretizar tus sueños, es tan simple como la vida,
si te levantas cada mañana
con la llamita de tu corazón encendido.

Amar es simple.
Odiar es simple.
Hacer sentir tu odio es simple;
hacer que el otro se sienta amado
es quizá imposible.
Ir a la Luna es simple.
Codiciar lo ajeno es simple.
Perjudicar al otro es simple,
pero lo más simple es vivir sin motivo
ser un pequeño y famélico ser flumígero
que se apague sin más. 

Lo simple es siempre lo más complejo
cuando te conmina a dar lo mejor de ti.
¿Cuán simple es hacer que vivamos en un mundo mejor?
Es más simple con la convicción de lograrlo,
con las ganas recalcitrantes y perseverantes
de respirar día a día con el objetivo de 
convertirlo en realidad.
Todo es tan simple, como simple fue que un día
tú te fueras y te convirtieras en una perfecta desconocida.
Aunque también es simple decirlo, pues, en verdad,
en cada mirada que me das
encuentro una gotita 
de esa persona que me enamoré un día
por allá por el mediodía de nuestras vidas..

lunes, 5 de diciembre de 2011

Vesania

Pesa sobre mí un rocío que enviaste, ubérrimo ser celestial,
desde la primavera inerte cuya sombra es luz.
Luciérnaga de crepúsculo, sepultura desvencijada,
éter flamígero en fluencia absoluta a través de la nada.
Efluvios que trastruecan en un amanecer indemne
de corolas arco iris, sombras vegetales
y cestas cubiertas de pétalos límpidos de rojo pasión.
Desnudez trashumante, eso eres, recostada sobre mi cama
tus senos exuberantes colman el espacio y lo poseen
como nos poseímos, apasionadamente, al filo del alba.

Viento elemental, cuyos aromas constituyen
barcarolas olvidadas, un devaneo sempiterno
cuya eviternia se materializó delicadamente
en un beso agonizante que se recobró de fenecer.
Ese fruto que escondes, vorágine a tajo abierto,
tolvanera desértica cuya fuerza me lleva a
páramos olvidados en el jardín de la memoria.
¿Cómo no sentirte poderosa, voluptuosa amazona encendida,
si te dejas amar con tanta pasión,
encendiendo tímidamente la pira exánime
del amor dormido?
En un sólo sonido te transfiguras,
en el son cálido de un beso ardoroso.

Y maravillas las mañanas con tu solemne relumbrancia,
la calidad de tu piel, la sonoridad de tus recovecos,
la música altisonante de pasadizos vericuetos en tu cuerpo.
Mujer inmensa, cuando caemos como bestias prehistóricas
tendidos en la cama luego de habernos amado vesánicos.
La única sílaba que pronuncio, tras el gemido entrecortado
del clímax corporal...
es...
¡Vesania!, ¡No me la ocultes nunca más!

jueves, 24 de noviembre de 2011

Ya no es 2008

Te beso, me besas, nuestras almas proyectadas al zenit.
La bóveda zafiro nos recubre con su manto,
y tu tibieza me abriga y acoge.
Exhalas delicados perfumes que lo inundan todo,
rebalsando las vasijas de mi ser, llenas de ti.
Todavía es nuestro tiempo, apenas es 2008.

La corola absoluta de tu ser intervino en mi vida,
fue una salvación fraternal, un árbol tupido lleno de
miel celestial, de tu graciosa beldad,
fue fantasía sublime,
color café que jamás olvidaré.
A tus ojos acudí, como el ganado a beber de un efluvio de eternidad.

Las vasijas fueron vaciándose, nuestro amor oblicuo,
como los rayos del sol de otoño,
debilitándose al penetrar por mi ventana,
sin embargo, aún enjutos,
vivos al fin.
Su muerte no fue más que la inexorable llegada de la noche
que prosigue al día.

¡Cómo quisiera besarte ahora que no estás!
¡Cómo quisiera sublimar mis sentimientos en tu seno,
cómo tomarte y hundirme perdido en tu ser,
borrar el llanto aterido en mi rostro enjuagado en lágrimas,
corromper hasta el fin el cáncer que nos separó de la vida,
cómo querer romper hasta el cansancio aquello que nos venció!

Busco en la inmensa noche los efluvios que no están
y un sargazo me retiene en el lecho del mar.
Sigo ahogándome indefectiblemente,
abrumado por el peso del amor perdido
naufrago una y otra vez en este mar de los gusanos.
Mi nave sigue herida y tú eres la sirena de otros mares.

Solícito, busco al Dios en medio de las tinieblas
y visiones apocalípticas se envuelven y pasan
una tras otra, como empujándose entre ellas,
pasan rápidamente como imágenes en movimiento,
resuellan palpitantes y moribundas
el deletéreo elixir que me hunde en el abismo.

Y, aunque luche sin sosiego, tú me contemplas catatónica.
¡Ni el bendito hermano Viento remueve el más fino de tus cabellos!
Como un monumento milenario, contemplas desde tu ser
eres testigo de mil atrocidades, mas no desenvainas tu corazón.
Lánguido, trepo por el tronco que dejaste como pista,
para subir crepitando, ardiendo como un madero,
y muero mil veces como Prometeo, en una agonía sempiterna.

Mi amor no fue suficiente, nunca lo fue.
Tu mirada carcomía mis entrañas
y ellas jamás te llenaron el estómago infernal.
Bruma y agonía,
estertor y estupor
porque la vida se volvió de pronto
una eterna Noche de Walpurgis,

Ya no es 2008...

martes, 15 de noviembre de 2011

Eviternia

De pie en el umbral de nuestra puerta, contemplas el ocaso.
La bata transparenta tu cuerpo desnudo, los últimos rayos de Sol
irradian sobre tu blanquecina piel
y los girasoles se inclinan hacia él. 

Del mismo modo, sosegado y tenue sentimiento, se inclina
mi visión contemplativa sobre ti.
Mis manos intentan alcanzarte y te alejas,
como el sonido de una barcarola en altamar. 

Te me alejas, o quizás te alejaste desde siempre
y me dices que estoy cerca, pero ya estoy tan lejos.
Oprimes mi alma con tus besos carmesí, tus ojos aguamarina
son el lecho del sol de mi corazón.

Partiste tan pronto que no alcanzaste siquiera a ser
sabor continuo en mi paladar, mas fuiste dulzura
eviterna que jamás pude deshacer.
Si aún recuerdo ese aroma fresón, el efluvio de tu ser.

¿Cuántas veces te hice el amor? ¿Lo recuerdas?
Cómo olvidar las veces que aromatizaste mi cama
con tus cabellos castaños,
con la gama del sol al mediodía. 

Cómo olvidar tu pecho turgente, el rosáceo de tus pezones,
el lunar que escondías en tu monte de venus,
cómo olvidar el color apasionado de tus labios adolescentes,
cómo olvidar que fuiste mía y que el amor de mi vida fuiste tú.

martes, 27 de septiembre de 2011

See you in Montauk

Antes de irme de ti, te dije que te vería ahí
y tú estabas, justo ahí, volteaste y me miraste.
Te reconocí sin saber quién eras,
un aire gélido se cruzo entre nuestros cuerpos
y la mañana fría de invierno cantaba nuestra canción.

Te había visto ¿sabes?, en el reflejo pálido de una estrella
una noche inmortal de sueño perdido
y contemplé tu mirada llena de dulzura,
saboree tantos detalles de tu expresión
se dibujó tu ser en la infinidad del cielo.

A pesar de que la vida separa las almas,
ella misma las hace converger
en el remoto océano baldío del mundo
y separando une, uniendo separa
y el absoluto amor es fuego que no deja de fluir.

domingo, 25 de septiembre de 2011

¿Dónde se pierde tu mirada confusa en el horizonte?
¿Acaso se fusiona tu ser con la nada?

Contemplación..

Desperté me gire en mi cama y hay estaba a mi lado, como nunca ese día me quede contemplando su belleza por varios minutos sin hacer el menor movimiento posible para no despertarla, luego de un rato tímidamente con mi mano empecé a acariciar su pelo lenta y suavemente. Luego de varios minutos haciéndole cariño le agradecí a la vida por ponerme en su camino y poder tenerla conmigo, fue en ese mismo instante cuando despertó, la mire a sus ojos, le di un beso en su frente y le dije muy buenos días madre mía.


POR DAVID.

El Girasol

Ese día como siempre me desperté con los primeros rayos del sol en mi cara, luego de dar un par de vueltas en mi cama me levante, al levantarme como siempre me di cuenta que mi girasol estaba con su cabeza en alto parecía que sonreía y se veía muy feliz. Luego me duche me vestí y me fui a mi trabajo. Al volver por la tarde de mi trabajo vi que mi girasol tenía su cabeza hacia abajo como mirando el piso fue en ese mismo momento luego de varias semanas en que me di cuenta que mi planta, la que yo regaba todos los días la que yo cuide por semanas, se alegraba por las mañana cuando me iba y por las tardes cuando volvía se ponía triste.


POR DAVID

lunes, 12 de septiembre de 2011

La vida

Esa línea hermosa que sigue un rayo de sol,
la maravilla de un cielo diáfano, y un tibio viento que acaricia,
una ráfaga de vida, una tormenta de sonrisas,
una nube cargada de un aguacero multicolor.
La vida maravillosa brilla ensordecedora
como huracán desatado a media costa,
vuela y trae consigo alegrías y penas
y llantos que quedaron y besos que no se dieron.

Vida mágica, eternidad de un instante,
eres aromática como la primavera forestal
como agua que fluye cortando el desierto.

Te amo, ¿sabes?
porque me enseñaste a lidiar contigo,
porque me abriste las venas y el corazón,
porque me hiciste llorar y suplicar la muerte,
te amo porque heriste con tu sabia espada
la piel que me recubre
y aprendí
y volé
y soñé ensimismado.

Tenme aquí, me sacrificaré de nuevo por ti,
porque me enseñaste a caminar de nuevo
porque me transformaste en son inmortal.

Lo Vieron

Lo vieron caminando una tarde de septiembre,
una tarde ardiente, caminando desolado.
Caminaba con tristeza, cabizbajo, guardando
en su corazón un rostro que ya no existe.

Llevaba en sus manos una pequeña bolsa de género,
dentro, un mar de bendiciones para el olvido.
Con la mirada dilatada, veía como los árboles
florecían, se renovaban, y él no florecía.

El viejo pueblo era su antro, un cuchitril desordenado
dentro del universo del mundo.
Vio las rosas y los girasoles, recordó la mocedad
y se perdió por las calles polvorientas.

Esa tarde, vieja tarde del santo septiembre,
contempló impertérrito los fantasmas de la patria,
estatuas de mármol cagadas por las palomas,
ese yeso volador que fecunda la inmortalidad.

Esa tarde lloró sin lágrimas, su corazón se enturbió
se lanzó a la vida tras un sueño acabado,
un sueño infecundo, nonato.
Y buscó en la reverberación de los tejados el sol de esa tarde.

Nos hacemos

¿Sabes cómo caen las hojas en otoño?
Caen dando vueltas, inclinadas en forma vertical.
Mueren y caen, caen y aportan al devenir absoluto del mundo.

Así caímos, y así caemos día a día,
Brillamos con nuestras vidas, aunque nos creamos opacos.
Tu vida brilla, la mía brilla, y el cariño que nos tenemos nos hace brillar como el Sol.

Eres el amanecer de mis sueños..
Un ideal de esperanza remota,
Eres aguacero en el desierto,
Una rosa en roquerío,
Un pétalo inefable que dejó caer San Pedro en el jardín a la entrada del Paraíso.

Refléjame en el espejo de tu alma,
Que sólo Dios conoce cuanto bien nos hacemos.

Valeria

Los mundos se entrecruzan. Órbitas sempiternas que confluyen, como los átomos.
A través de tus ojos penetro a la profundidad de tu ser, y respiro tu esencia,
Ese lago cristalino en el que se refleja la belleza del universo, la poesía que eres,
Ese anhelo de mi ser estrepitoso que se une con el tuyo en santa conflagración.
De tus ojos brota una miel deliciosa, un manjar olímpico, una deliciosa sinfonía
Que se funde en el confín.

Eres tan bella y yo lo había olvidado.
Tu belleza será eterna, en el río fluyente de la vida.

Qué belleza haberte encontrado, como el pistilo encuentra al rayo del sol.
Encontrarte toda bella, en lo profundo.
Haber nacido en la misma ciudad y en la misma época,
Coincidencias ocultas llenas de presagio,
Agua que se junta con aceite, una mezcla imposible,
Que el Divino Maestro unió, omnipotente.

Soy el labrador de tus mies, de la melosidad de tu ser.
Soy una estrella fugaz que atraviesa el universo.

Eres mi felicidad, desde que naciste venías hacia mí,
Como el alma que cae desde Las Ideas como contó Platón,
Tú viniste a mi vida como el fuego candente de la primavera,
Fuiste corola mágica, rayo trepidante de un invierno eterno,
Eres agua diáfana que baja de la cordillera,
Eres un ángel en mi vida, eres de quien no quiero separarme jamás…

lunes, 29 de agosto de 2011

Risueña

En tu rostro de nieve se dibuja una sonrisa,
y los ángeles te miran con ternura.
Dios te mira de reojo y sonríe junto a ti.
Un simple mortal una mirada lanza,
tu voz delicada y suave lo recubre como
el rocío matutino, es refrescante como el agua de manantial.
Un hombre que se recrea en tu sonido existencial,
un ser que encuentra la felicidad en tus anécdotas.

Tu mirada de niña es canción sempiterna.
Tus cabellos sinceros, tu boca perfecta,
tu boca como un dibujo de pintor absoluto,
de sembrador de estrellas,
de pescador de luciérnagas marinas,
una entrada al ser, tu contacto con el amor y el mundo.

Ocasionas milagros vestida así, con tu traje divino,
sonriendo, como siempre, una sonrisa me sacas
y echas al olvido mis lágrimas latentes.
Me haces contentar con tus palabras graciosas
y a veces incluso me provocas, mujer risueña,
perspectivas ocultas de riveras lejanas,
como un barco infinito
recorriendo una distancia sin tiempo.

Estrella nocturna, junto a tus dos estrellas pequeñas,
formas constelación con ellas, deslumbras el mundo
y das junto a ellas tu papel
en el esfuerzo que Dios nos dio un día
creando la belleza en el mundo.
Porque eres pétalo de rosa onírica.

Qué podría decirte por medio de palabras,
de conceptos absurdos, de voces vacías.
Más podría decirte con mi mirada inocente,
y mis brazos tibios abrazándote fuerte.
Sin embargo, el mundo es una expresión absoluta,
que se muestra desnuda en la noche desierta.
Y un ósculo dejo, para inmortalizarme en tus labios..
para ser absoluto, como tu ser, preciosa gurisa.

domingo, 28 de agosto de 2011

Variaciones y un final.

Tus alas dejan un halo mágico de vacío y sinrazón.
Se perdió tu mirada aciaga en la desazón,
desazón de vivir muriendo por un día perfecto,
de flores y tierra húmeda, de ocaso y renacimiento.

Tu voz flautista, atrayéndome.
La miel llamando a sus trabajadores, mis manos
relumbrando hacia tus mies.
Y luego, luego la nada, o quizás el amor y la nada.

Te poseo como poseo las estrellas, te poseo lejana;
un pocillo de greda carcomida por el tiempo,
un cántaro de agua putrefacta,
una lámpara mojada de lágrimas celestiales.
Un libro abierto sin palabras,
melodía infausta condenada al olvido.
Una ventana abierta al mundo gris invernal,
una nube grisácea de colores pálidos.
Esperanza descarnada, descarrilada en la pesadilla
del mundo. Y Fausto con Mephistopheles caminando
bajo la noche de Walpurgis.

Llanto contenido, brotas como una gaviota hacia altamar.
Vas tan lejos que ni Dios puede seguirte,
con su impertérrita mirada absoluta.
Viajas lejos, como el amor viaja a través del tiempo detenido.

Te detienes en una corniza de catedral, contemplas hacia abajo,
Raskolnikov, Sinclaire y Gregorio caminan por esas calles
húmedas y malolientes de una Europa sombría.
Son tus habitantes, como los que habitan la morgue infausta de un orfanato.

Se enciende una llama, ¿quién es el que atraviesa ese sórdido pasillo?
¿No es que vienes otra vez, ruina sempiterna?
¿No ves que estoy cansado, pálido reflejo de otros tiempos?
¿No ves que esta soga que sostengo es el único destello de eternidad?

Sin título

Tiempo sin tiempo que te haces devenir en mi sangre, en mis venas, que pareces sombra de eternidad.
Una mirada que se proyecta al horizonte, lejanía cubierta de nubes oscuras, cargadas de agua,
listas para soltarse sobre la ciudad sombría un día gélido de invierno austral.

Mis vasijas se vaciaron, en tus ojos melosos. La melancolía no es signo de muerte, sino de vida,
es eternidad atemporal, es un susurro de Dios a su creación. Viajo en la vorágine de la existencia.

jueves, 25 de agosto de 2011

Susana..

Fuiste farol de habitación pequeña,
lumbrera nocturna de mis inocentes pasos,
cuando la niñez revoloteaba en mis carnes,
cuando la vida era toda nueva, era toda multicolor.
Fuiste la que disipó la lágrima viajera de temor nocturno,
fuiste madre y enfermera, profesora y tutora,
fuiste candor del fuego más ígneo,
fuiste amor y tibieza de hogar primigenio.

Fuiste plataforma de mis sueños perdidos,
musa inspiradora de mis oraciones nocturnas,
fuiste evangelizadora de mi alma y me hiciste conocer a Cristo,
adornaste de aromas y flores el recuerdo lejano de mi niñez.
Severa y estricta, me enseñaste el valor de la perseverancia,
del sacrificio, del amor salvaje de mujer terrena,
contigo conocí que la contradicción no existe en una madre,
pues su vida está hecha con material dialéctico infinito.

Fuiste y has sido, madre mía, el altar de mis lágrimas,
fuiste y has sido donde he depositado mi confianza,
la roca inalterable donde edifiqué  mi vida
y donde cantando, ambos, construimos el porvenir.
Eres y has sido, ¡oh, corola cósmica!, bendición,
amor, paz, sabiduría y eternidad,
en el bosque perpetuo de mi pasado exiguo,
en el campo florido de mi vida remota.

Cuando leas estas palabras, madre loada,
mira mi rostro de niño, míralo en tu recuerdo de madre
cual cuantas veces lo vio mirándote adormecido
o envuelto en el sufrimiento de tanta herida que le infringió el mundo.
Míralo, madre querida, porque en esa mirada te encontrarás a ti misma.

Las estrellas son más inmensas porque iluminan nuestras vidas,
juntos vamos caminando hacia la eternidad.
Flores adornan los valles del porvenir, porque los sembramos,
uno al lado del otro, porque nuestras miradas se ejecutaron hacia el infinito.
Del mar y de la tierra, de la materia inerte y la vida,
de los contrarios heraclíteos de la naturaleza y de la muerte,
jamás se oirá mejor barcarola que la que canta mi corazón marinero
cuya esencia ha sido la que tú ya conoces y que tanto te ha herido.

Si Dios preguntara al alma in-carnada: ¿Qué deseas de tu vida, hijo querido?
Yo le habría respondido algo que ÉL supiese que te hiciese feliz, madre mía,
jamás habría pecado contra ti, jamás hubiera deseado una lágrima de tu mejilla
por culpa de mi condición.
Es más, bendición de mi vida, yo habría pedido a Dios que mi vida fuera
una ópera magna al loable trabajo que con tanto amor te esmeraste.
Mi vida, bajo esa circunstancia, sería tu felicidad
y tu felicidad, sería mi vida.

No obstante, aunque el viento sople lejano y golpee nuestros rostros desnudos,
siempre habrá el calor que el amor originario,
el amor cósmico terrenal, nos ha otorgado a los hijos de la tierra
y por siempre jamás nos separaremos...
Porque somos un alma enardecida, porque nos buscamos el uno al otro,
porque sin el otro no vivimos y si no vivimos pero sin vivir;
porque bajo la lluvia el sonido sobre el piso canta tu nombre,
porque en la noche inmortal las estrellas simulan tu rostro..

Porque simplemente, ¡eres mi madre!, y esa sutil simpleza
es la potencia divina que le hace gracia a mi vida..
Sin ti la vida no sería feliz.. sin ti, porque eres la estrella absoluta
que alumbra este planeta lleno de confusión...

Porque eres Susana, mi madre y la mujer que más amo y amaré...

martes, 16 de agosto de 2011

Isla Mágica

Abordamos el ferry que nos conduce hacia ti, isla mágica,
fruto de la mutación divina de la Tierra.
Atravesando el mar, el viento devana en nuestros rostros
y las toninas acompañan la maquinaria flotante,
tan pesada y tan pequeña a la vez, tan insignificante
avanzando por el infinito mar del Sur de Chile.

Te avistamos a lo lejos, como una mancha verde en
un terciopelo azul, una verde oscuro, con los colores
de mi tierra favorita, despertando el sentimiento
del poeta que te canta, oh! tierra hermosa.
Eres una mancha verde, que Dios pintó
en el tiempo en que rebosó en expresionismo.

La mole de hierro se ancla en tu orilla y por fin bajamos.
La mujer que me acompaña, con su mirada de niña,
contempla, absorta, tu hermosura de corola divina.
Sus ojos miel se mezclan con el verdor de tus alerces,
que cubiertos de hojas allá arriba,
se coronan como el roble mapuche en la Araucanía.

Isla mágica, tu mirada huele a humedad mística,
con el trauco y la pincoya, con el curanto y la cazuela de cordero,
con el humo absoluto de tu tierra, que es tu esencia y corazón;
isla mágica, tu verdor más absoluto, es gigante,
como la hoja de nalca en tus lunares más ocultos.
Isla mágica, eres jade legendario, eres verdor tan bello,
eres un ombligo coronado de semillas.

Adentrándonos en tu corazón, vemos tu cuerpo hollado por el pescador,
por el chilote lobero, por el agricultor de mar, por una vida de red,
de campo, de río, de lago cristalino, como el Huillinco al alba
que refleja el cielo absoluto en su húmedo espejo,
cual esconde en su fondo, al rey marino,
el salmón, general submarino.

Si mi corazón pudiera decirte, todo lo que de ti se apropió,
no bastarían las hojas de ninguna oficina, de ninguna universidad,
de ninguna librería, pues serían millones de sensaciones
que imprimiste en mí, isla querida, pues,
nuestro amor fue a primera vista.

Desde el puerto de Chonchi, te contemplaré hasta el infinito...

sábado, 23 de julio de 2011

Vives

Tu recuerdo es una sombra, pero una sombra luminosa.
Tu recuerdo es una vertiente que brota del alma
y desemboca en nuestros ojos relumbrantes.
Tu sombra es tu recuerdo, es un espejo iluminando
cada uno de nuestros pasos.

Recuerdo tu bigote, cuantas veces lo sentí en mi mejilla.
Cuando aparecías, atravesabas el umbral,
de tu casa.. porque nuestra casa es tu casa,
incluso ahora cuando Dios te permite visitarnos,
atravesando una puerta o desapareciendo de súbito.

Recuerdo cuando hablabas, recuerdo tu voz 
como un tenue susurrar en mi oído, penetrando
fugazmente esta fría noche de invierno.
Y esta noche hay lluvias de invierno sonando,
esa misma que sonó cuando te despedimos en tu casa.

Una noche desperté y me abrazaste, porque eres un canto
inabarcable, una llama perenne, eres trayectoria sempiterna
de astro luminoso. Iluminas nuestras vidas, desde el recuerdo.

Cantamos, porque nos enseñaste a cantar.
Reímos, porque nos enseñaste a reír.
Cuidamos nuestros vehículos, porque tú nos enseñaste a cuidarlos.
Alegramos, porque nos alegraste con tu presencia en esta tierra.
Habitaste poéticamente, como Hölderlin dijo del hombre en su poesía ontológica.

La hora no te llevó, aunque tu presencia se desvaneció,
ese día de Julio que llenó tu hogar de lágrimas.
Y, aunque la tristeza embargó nuestros corazones, tu familia
continuó contigo, en la esperanza de volver a verte,
ese día fausto lleno de gloria en que nos volvamos a abrazar en la eternidad.

No hay muerte para ti, porque la muerte no existe.
La muerte es muerte cuando es absoluta, y tú vives en el acuario
de nuestros recuerdos, do pececitos de colores son los días,
días enarbolando un sentimiento, un sentimiento de regocijo,
sentimiento que plantaste todo en nuestros corazones tuyos.

Hazme ver, con tus ojos eternos, el triste cáliz en que vertimos tu sangre,
para bañarnos en la perpetuidad de tu existencia,
pues tú existes, como yo existo, en el tiempo enloquecido del alma.

En el regazo de tu recuerdo, dormiré esta noche, así que ven...
mi ventana está abierta..

miércoles, 8 de junio de 2011

Metamorfosis

Un día, se levantó temprano y caminó sin destino. Todos la miraron, porque ya no era la misma, era una cucaracha vestida de rojo, era un infeccioso bicharraco que trepaba por los demás. No fue reencarnación, simplemente fue lo que quiso hacer con su vida infausta. Increíblemente, espantó sus oportunidades con un paño sucio, suponiendo siempre que sus posibilidades eran otras. Y caminó con sus propias patas, y quiso burlarse de Dios...

lunes, 6 de junio de 2011

Meditaciones crípticas de medianoche...

Este camino, tan transitado y oscuro, derrotero perenne, fantasmagórico fragmento de vida vacía. Si hubiésemos nacido para esto, es mejor que no hubiésemos nacido. Tras la inmanente necesidad de amar, el abismo insondable de cada uno, el alma arrancada de lo intersubjetivo, refugiada en sí misma, para no mostrar su desnudez de copa rota.

El horizonte malva. Un sol inmediato, cercano, sol hermano y vecino, amigo y amante, errático astro que iluminas infinillones de partículas, de tiempos, de historias, de amores y devaneos, de romances furtivos, de felicidad y tristeza. Cada uno es una vela de corta duración. Algunos iluminan todo a su alrededor; otros, son fulgor pasajero, destello vacío.

¿Quién comprenderá mis palabras? Sólo el que sea arpa entusiasta, el que sea oro matutino, el que se levante de su tumba para vivir. Y... ¿quién es capaz de mirar más allá de su propia nariz? Dios nos destinó al Averno.

domingo, 5 de junio de 2011

Errata

Puede ser cierto que la equivocación ha madurado,
en el remanso celeste del corazón, se esconde.
Todo lo ilumina un espacio vacío, eterno absoluto,
cofradía de lo eterno que danza con las flores.
Tráemela, ángel pagano, para que su nombre,
su cuerpo, su seno turgente, la miel de sus ojos,
no sean simple errata en mis poemas sangrientos.

lunes, 30 de mayo de 2011

¡Vuela!, pajarillo

¡Que nada te corte las alas!, pajarillo nocturno,
tu vuelo es flor de amor y de ternura.
No creas en la perversión del que no vuela,
de aquel que vive bajo toneladas de sinsentido.
No llores al anochecer, pajarillo hermoso, 
mañana volarás y tu nido serán las estrellas.
No tiembles de tristeza, pajarillo azul,
tus temibles palabras volarán protegiéndote. 

¡Que nada detenga tu vuelo!, pajarillo nocturno,
que el viento acaricie tu tierno plumaje
y sea tu pasaporte a la eternidad.
No duermas bajo el árbol aciago del mundo,
eres libre, lindo pajarillo, de amar 
como mejor se te antoje, de amar en libertad.
No te dejes llevar por el amor enclaustrado
de nuestros tiempos oscuros, pajarillo.

Algún día volarás tan alto, que ya nadie irá contigo
y podrás ver a Dios, bendiciéndote por ser tan bello.
Algún día verás a Dios, y Dios bendecirá tu condición.
Eres ángel, pajarillo azul, ángel que cruza el
cielo con su amor divino.

¡Que tu ala herida no te arrastre, pajarillo herido,
a las garras abominables de la cárcel del amor!
¡Ahí hay solo fuego y dolor!
No hagas más que refugiarte en tu vuelo diáfano,
¡Desnúdate en tu vuelo mágico! 
¡Infunde valor y hermosura al amor abierto!
No te escondas, pajarillo herido,
que Dios comprende por qué sientes así.

Dedicado..

sábado, 28 de mayo de 2011

Ya no te amo.

Yo veo otro ser, tras el ocaso. Otro ser, no el tuyo.
Otro ser, yo veo, dibujada en lontananza estás,
como antes de ser tuyo, ahora estás en lontananza.
Yo veo otro ser a través de la ventana
y los árboles de otoño danzan con el viento.

Una mañana despertaré y la mañana se habrá ido,
será porque fulminaste la estrella meridiana,
porque tus labios fríos se entibiaron para morir.

Yo ví la noche caer, el firmamento lleno de faros.
La veo caer y no estás tú, porque el amanecer
carcomió lo poco que quedaba en los bolsillos.
Yo veo otro ser a través de la ventana, sí,
y ese ser me corona como corola cósmica.

Una noche, sentado, triste y melancólico,
volveré a las letras de tus manos,
y me eternizaré en sueño divino.

Esta tarde, dibujaré con el pie en la arena
una estrella que me lleve lejos de aquí.

Porque ya no te amo.

martes, 24 de mayo de 2011

No te veré.

Es cierto, no veré reflejarte en el beso de una estrella
cuando los volcanes estallen frente al mundo.
Ni la belleza lagar, ni los besos vacíos, no te veré en la noche.
No te veré en el pétalo de una rosa, ver el tiempo pasar.
No te veré envejecer en el viento que viaja por el cielo,
no te veré partir el pan una noche estrellada.

Es cierto, no te veré. Porque si te viera moriría.
No te veré en el rocío matutino, ni tu voz
se reflejará en la neblina nocturna.
Sólo será un fantasma danzando en medio de la calle,
el que me despierte de madrugada, entonando mi nombre
clamando ese calor, disputándose el lugar con la realidad.

¿Amanece, no? Sin embargo, no te veré, no te veré.
¿Es de noche, no? Pero no estarás desnuda sobre mi cama.
Amanecerá mil veces y escucharás mi voz, caminarás dormida
por el pasillo feliz de tantos años, de copas rotas y
viejas cartas. Poseerás todo, pero faltará lo esencial
Pues tu vida llenarás de piel, pero no de carne,
Voltearás y verás que nada hiciste, otorgarás un trofeo
a la misericordia del recuerdo, volverás echa paloma absoluta.

Y cuando el mar se desborde, no te veré más..
Y cuando el pescador eche las redes.. no estarás...

lunes, 23 de mayo de 2011

Viaje

Tiempo, un lugar sin tiempo, de acero y de oscuridad.
Un lugar sin tiempo, aparece la luz en el movimiento,
surge como el vapor del barco, como el humo de la fogata,
surge..

De la nada misma, una mariposa volando por el andén,
nada detiene su vuelo sincero, su vuelo límpido,
penetra por la ventana el horizonte, el cielo malva,
el cielo brilla tras el muro oscuro de las montañas.
¿Dónde quedó la oscuridad? ¿Cómo desapareció
entre columnas relumbrantes y divinas, de absoluta
incomprensión, de pesadumbre diáfana?

Mi nariz toca la ventana, le transmite su calor empañado.
Miro las montañas, como se mueven allá atrás,
y las estrellas en lontananza, la ciudad desnuda un
domingo por la tarde, y una mujer hermosa en el
asiento de adelante. Ella brilla como la noche oscura.

Recuerdo sus ojos tristes, sus labios delicados,
recuerdo su rostro enmudecido, como anhelando
la palabra sincera, el sonido amoroso, el timbre
de voz de su amante. La recuerdo sentada, inmóvil,
con los audífonos apartándola del mundo, en otra
galaxia, quizá, la recuerdo ensimismada.
Y mientras ella brillaba, las estrellas titilando
sobre el cielo nocturno, y yo bajo él.

Flor de Sur

Amaneces como mar, azulado terciopelo absoluto.
Desde tu frente a tu pecho hay un infinito,
oro blanco, piel de luna, eco eterno de frescura.
Esos labios, labios que llenan un beso,
esos labios respetuosos, tímidos y anhelantes,
labios rojos relumbrantes de armonía carmesí.
Esos labios, pedazo de tierra en tu geografía.
Esos labios de rubí, destino de los míos.

La tierra que habitas te habita, llena tu piel melosa,
se encarna en tus carnes, se cuela por tu sangre,
tu tierra palpita dentro tuyo, en el anhelo secreto
de tu corazón tan vivo, hecho de hombre y de
canelo, de tus cabellos tibios y tu sonrisa tenue.
Tu tierra es la tierra que tanto amo, como a ti te amo.
Es búsqueda incesante de sentido, una gloria de castillo,
un ejemplo del clavel más límpido, envuelto en seda.

El cariño recorre las distancias, como tu cuerpo,
única vía sacra hacia el imperio de lo bello.
Es la esperanza remota de un beso virtual,
el anhelo de un abrazo, de ser uno un segundo,
eternizar el ósculo divino que no me diste,
guardarte en mí, cobijarte y sostenerte como a un niño,
acariciarte, besarte y besarte y no desear sino besarte,
callar con un beso la palabra impía que rompa el silencio.

Flor de sur, eso eres mi querido, eres alto y hermoso,
eres roble además, eres canelo de playa, eres
manso como el oleaje matutino, como el espejo del lago
cristalino,
como el llanto remoto de la lluvia, eres bello, eres canto
de mi patria campesina, eres canto de los ríos
y los árboles.
Tú eres flor de sur, de esas que ni el viento ni la lluvia
deshojan.
Eres sueño inmenso de noche fría, eres hierba mística
impetuosa.

Si yo te ofreciera un "te amo", no sería una ilusión,
ni una broma olímpica, ni un ademán quisquilloso.
Si yo te ofreciera un "te amo" sería porque tus ojos
de cristal son pretérito y futuro, son un faro celestial.
Si vinieras a buscar la miel que te he guardado,
no tendrías recipiente para conservarla,
vivirías saboreando el manjar que amarías, ese mismo
que un ángel omitió, ese mismo que se perdió en la noche
infinita.

Ven, voy, porque el mar es tus ojos, la nieve es tu piel,
los árboles tus cabellos, los peces tus lunares, los pájaros
tu sueños y entero eres un sol.
Brillas entre el mundo, das tu esfuerzo al cósmico trabajo
que Dios comenzó un día creando la belleza..


Escrito por el daimón de otro amigo...

jueves, 19 de mayo de 2011

Tú me has de seguir..

Cuando el viento calle y los árboles no sean su nota,
me has de extrañar, como el mar a la gaviota
en el invierno acaecido como barco encallecido.
Me olvidarás, tal vez, pero la gota del rocío
cubrirá sólo tu piel, mas evitara tu corazón.
Amaste el amor de los poetas y el de los marinos.
Quieres destrozar tu alma mil veces, como
un imperio de sangre y fuego.

Pero, cuando la sangre rebrote de tu ser
como veta de tierra enloquecida,
como acérrimo volcán joven, como gota
de una en un lagar, volverás..
porque tú me has de seguir.

Cómo volveré a ver las flores secas,
así veré tu rostro en el cántaro de greda.
Voltearé y daré mil vueltas de locura,
tu frenética cintura soñaré en el sol de invierno.
La bóveda estrellada te recuerda, te dibuja con
el brillo de sus muertas, como el ángel que dibuja
en un rosal. Y cuan rápido se mueve su pincel
con las obras que tu cuerpo le hace hacer.

Porque la divina esmeralda que escondes
sólo un dueño tuvo de verdad,
sólo alguien cantó en su aromática entrada
y de besos la llenó.
Sólo yo, no lo recuerdas, sólo yo...

domingo, 15 de mayo de 2011

Nostalgia

Nostalgia arrobada, melancolía sin fin, fe fugaz y paulatina,
coroname de llantos matutinos, como el rocío primero.
Colmado de culebras, el árbol permanece, sin hojas,
su talante indemne todo lo vincula, desde el gusano,
pasando por la espiga y el trigo, hasta la vid.

Nostalgia de mil horas, de absoluta noche, de luz artificial,
recóbrame la vida enlutecida, deshaceme de llantos a la vez.
Hundido en mi regazo no regresa el día, la noche se dibuja
vespertina, escondiéndose del mancebo sol de media noche.
Juguetea con mi alma, se colma de llantos soterrados.

Nostalgia callada, quítame los pétalos de su rosa,
mortifícame cien veces hasta fenecer perdiendo la ansiedad,
de uno de sus besos, que dejó junto a la almohada
la última noche que desnudos penetré su ser de sirena
de besos frenéticos y de caricias húmedas.

Nostalgia no vencida, vénceme con ramos de laurel.

viernes, 13 de mayo de 2011

Arrebatos de sangre y dolor

Miro por mi ventana, el ocaso malva aparece deslumbrante,
con las pupilas dilatadas, una fotografía en mi mano hallo,
con una lágrima viajera sello sus partículas
al ver tus ojos que parecen relumbrantes,
en la olvidada noche, el ocaso tenaz de nuestras vidas.

¿Me oyes? Te hablo desde mi pecho, a tus pechos divinos.
Anulado, des-existencializado, ruborizo mi carne de marfil
en la noche perversa, llena de sangre, colmada de dolor,
llanto y llamas me cercan como un símbolo infernal.
Trae tu cuerpo mi recuerdo, desnudo, mi recuerdo trae tu cuerpo.

Enfoco, visualizo, mi sangre fluye por la sima del valle.
Robustos los alerces se elevan hacia Dios, lo invocan.
Con sus pelucas verdes al unísono pactan mi muerte,
no cualquier muerte, ¡Por Dios!, mi muerte enmudecida.
Coloso el Tiempo que barre las huellas de lo vivido.

Desaparezco, anhelo presente de huir hacia la nada,
enmudezco de pronto, me socavo a mi mismo
con cinceles de desamor y odio, cavo mi propia tumba.
La tierra, vuelvo a la tierra, mis ojos lloran como niños
al ver a Dios abriendo sus brazos, como la uva recibe al Sol divino.

Y me cayo. ¿Libertad? Viejo sueño de filósofos,
carne impía del espíritu, obra insigne y medrosa del ideal.
Libertad viva se oye su eco a muerta, retumba sin cesar.
Ópera incompleta, como todas las humanas, que se cansan
en el derrotero mismo del azar, del morir y el pesar.

¡Escúchadme, morbosa criatura, el sollozo que por vos clamaré!
El detalle infausto del que convertiste la nada en razón,
oculte tus besos a otro que oprobio cultivan en mi corazón.
Lloraré, sufriré y me levantaré, como un vivo no vivo,
como arrebato fenecido de sangre y dolor.

martes, 10 de mayo de 2011

Reflejos

Contemplo la palabra, poesía es tu nombre loado, arquetipo y telos.
Del susurro del viento vienen tus imágenes, traídas tus imágenes,
por entre los árboles el viento te canta, te canta y te aleja de mí.
En el oleaje marino brillas, con tus cabellos miel, como tus ojos,
esos que claudicaron su brillo, transformaron su mirada en tierra.
En la cima, blanquecina cima, rebrotan tus ojos de nieve cristalina
diáfanas aguas, Estigia te has convertido, fluyes a través de una sima.

Te sospecho y te busco, aterrorizado por fantasmagorías sublimes
por Hölderlin y Neruda, por el cruel Poe y el terrible Unamuno,
por las cortezas vírgenes del árbol, por lo que callaron los sonidos,
por imágenes sofocantes, por efluvios evocados en la risa y en el llanto.
Elegías soterradas, arcanos estelares, rosas galácticas marchitas,
¿desde cuándo te perdiste para siempre? ¿dónde reposo tu pecho?
¿cuándo abandonaste ser delirio para transformarte en mármol?

Ante el altar impío del olvido, que condena todo lo sido al olvido,
Dios se contenta en los racimos caídos de la parra metafórica,
del racimo extraviado en vino, del destino encasillado en llanto.
Intento traerte en una pieza, y te me rompes de pronto en pedazos
los recojo y recojo, como te amé en mi cama, como te besé acalorado,
sin embargo, te mueres, enmudeces en la piedra, materializándote, sí.
¿En qué recodo te quedaste que partí sin ti hacia el Averno?

domingo, 8 de mayo de 2011

Ser, Hombre y Ella...

Oculto, pues su esencia es el ocultamiento, mora las épocas y los días. Morador arcano del hombre, acaece como manifestación. Ya no lo tenemos, pero lo hemos tenido más de una vez. Su eternidad es incomprensible para nuestros corazones, que viven en como en sueño, como en un "hacer nada". La poesía lo anuncia, inocentemente le ofrece libaciones. Es evento, somos históricos.

En el lugar que ocupo en el mundo, surjo como una nada. Tanto vivo mi existencia que la muerte me parece ridícula, por no decir insustancial. Sin embargo, contemplando la nada puedo conocer su poder, que soy su heredero, que tan nada soy. Flotando por el agua una rosa viaja, se posa en tus rodillas y se va. La eventualidad del SER, que tan esencialmente es olvido.

Las circunstancias cambian, se revisten de nuevos colores y sabores, pero algo permanece. Lo que permanece ajusta cuentas en el lenguaje, que lo inmortaliza y lanza al olvido, nos transforma en sueño y en muerte. Así mora el hombre su caverna, enciende su fuego para no perder nada y todo lo pierde. Su visita fue tan corta que no pude ni darme cuenta, cuando de sus brazos me soltó y comencé este viaje sin destino por la inmensidad/soledad del universo...

Precisamente

El corazón calla clamando,
sus heridas enloquecen.
La sobriedad no existe,
en el mundo polimorfo.

¿Dónde fueron esos ojos?

La corteza del árbol sangrante,
su viveza enrarecida.
Su piedad no existe,
la tristeza abunda.

¿Qué le pasó a su corazón?

El día más bello de todos
pareció un mediodía.
Ahora carcomida
la vida yace.

¿Me desprendo...? Precisamente.

martes, 3 de mayo de 2011

No culpes a nadie (Pablo Neruda)

Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente tu has hecho
lo que querías en tu vida.
Acepta la dificultad de edificarte a ti
mismo y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de
las cenizas de su error.
Nunca te quejes de tu soledad o de tu
suerte, enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de
tus actos y prueba que tu siempre
has de ganar.
No te amargues de tu propio fracaso ni
se lo cargues a otro, acéptate ahora o
seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es
bueno para comenzar y que ninguno
es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de tu presente
es tu pasado así como la causa de tu
futuro será tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones, de quien
vivirá a pesar de todo, piensa menos en
tus problemas y más en tu trabajo y tus
problemas sin eliminarlos morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y a ser
más grande que el más grande de los
obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un
títere de las circunstancias porque tu
mismo eres tu destino.
Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina, decídete
y triunfarás en la vida; nunca pienses en
la suerte, porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.

Descenso

En el umbral, me desato. Rasgo mis hilachas, me desnudo y un ósculo surge del recuerdo. En la desnudez, así, comienzo el descenso, contemplando el firmamento. Un azul violeta pinta la bóveda del cielo, como cediendo a la oscuridad, como cogiendo el sentimiento. Lágrimas brotan de mis poros, forman un torrente que acompaña mis pasos, y la soledad me inunda. Busco aquello que me hizo vivir, aquello que quedó atrás, que desaparece paulatinamente, su mirada es ahora subrepticia.

Solo, caminando solo, contemplando en la soledad el firmamento. Voy hacia la nada, hacia el vacío, hacia el caos de la indeterminación, el desorden que habita toda época de cambio, de deicidio, de asesinato del sentido. He pagado en llanto, mis errores y desventuras, y ahora quizá debería sumergirme completamente en el vacío, hacia la desolación que carcome el alma. Camino, en la soledad del abismo, hacia su insondable profundidad, llevando conmigo su retrato, la particular forma de su ser, su imagen divinizada por mi espíritu abandonado. 

Desciendo, dejo la tierra. Con remordimiento, abandono por fin la luz. Si la vida no significara tanto para mí habría seguido en esa desolación profunda, en ese cuerpo inerte, fúnebre, que habité por tantos años. No. Necesito revivir y, para eso, me sumerjo. Vivo mi ocaso, me sobrecojo de dolor, mis corazón palpita, mis venas se hinchan, comienza, ¿esto, esto es? Mis ojos se compungen, brota de ellos un líquido que se confunde con el rojo de la sangre. Sangre y lágrimas de una noche arcana. La noche olvidada en que un ser que quiso ser maravilloso para alguien, que incluso casi lo logró, desaparece en el suicidio del corazón.


lunes, 2 de mayo de 2011

Inalcanzable

Tú, que te me haces inalcanzable.
Tú que rodeas el mar en un abrazo,
que llenas las vasijas con el total de las estrellas,
tú que vacías mis ganas de aniquilarme.

Tú que te imortalizaste en un beso,
que ocultaste con un dedo el Sol,
tú que reposabas en la sombra
del amanecer de un beso.

Divina esperanza, llegaste a mi vida
rompiendo la desidia de mi vida,
construirse un templo en mi alma
me hiciste prisionero de tu fe.

Tú que dibujas con un dedo
con el material de las nubes.
Inspiras mi alma, tranquilizas mi ser
inundando con tu elixir mi existencia.

Tú que atrapaste la luz vaciladora,
me tomaste en un abrazo,
me cogiste enceguecido por tu brillo,
apareciste tan carnal y tan divina.

Divina creencia, colmaste mi vida
con el más etéreo sentido,
edificaste tu religión, montaste tu ídolo
en los recovecos de mi corazón.

Tú que te perdiste
en la noche de los tiempos,
regresa ahora, ¡hazlo ahora!,
no me dejes sucumbir en mi dolor.

Tú que te marchaste,
transfigurada en una estrella,
devuelve el sentido
a este pobre corazón.

Farewell (Pablo Neruda)

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron tus palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
(Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

domingo, 1 de mayo de 2011

Ad kalendas græcas

Oscuridad, tinieblas me sobrecogen, y la abominable noche me abate por completo. Vacía y desaliñada, la vida me parece cada vez más obvia. El camino se yerra cuando se pierde el desideratum, cuando el leimotiv de la vida fenece. Las paredes de este cuerpo me recluyen sin descanso, me sumen en la desesperación de mi imposibilidad por vivir en sociedad. Yo me alejo del mundo, de las personas, no porque me haya aburrido de los hombres -como Zarathustra-, sino porque ellos se aburrieron de mí: la sociedad repele al ser que no cae dentro de las categorías que ella misma crea y estandariza, por la fealdad que Dios nos puede otorgar al momento de nacer.

Desesperado, serpenteo el camino del bosque, me dirijo no sé a donde, no me detengo hasta que me detiene el corazón. Porque, si bien la crueldad humana recae sobre la piel, mas no cae sobre el espíritu, el corazón, no mata el amor que la bestia puede sentir por su amo, ni la pasión del repelente hacia las doncellas bellísimas. El corazón aún late como una masa rojiza que bombea litros de líquido que me mantienen con vida, ese mismo líquido que debiera haber vertido hace ya mucho tiempo. ¿Qué es aquello que se mueve entre los matorrales? Un ser vivo se me acerca, pero no identifico su especie. Me mira como si me comprendiera.

Su forma mundana me oculta su divinidad, ¿es que acaso Dios puede hacerse a sí mismo tan feo? Una horrible criatura se acerca hacia mí. Aunque su forma aterre, pareciera moverse hacia mí motivado por el amor. El amor también surge desde la fealdad, desde la deforme condición de algunos cuyas vidas la sociedad apaga día a día. Se acerca y a cada paso que da mi corazón late más fuerte. Es que Dios me hizo a su imagen y semejanza, ese ser horrendo que me surge de la nada es Dios, mi creador que mediante tantas señales me mostró su existencia. Sobrecogido por la emoción, lo abrazo, lo escucho y me dice: "Tu existencia, Consumatum est"

Dejo la vida para siempre...

Tempestad

¿Dónde acaba el presente y comienza el mañana?
Me preguntaba día a día esperando regresar al futuro. El pasado es oscuro en la duda, como el sol en los días nubosos. El amor es traicionero cuando no habita dos almas, el sentimiento horroroso de un querer desolado. Los días pasaban y no la melancolía, su bullir resoplaba en mi alma vacía. Encontré la manera de burlar el destino, sin embargo aún me pesan esos días caídos.

Arcana forma de ocultar lo sentido, con mis ojos humildes en el desatino. Los ojos cubiertos de dolor acuoso, un fluir tempestuoso por amores perdidos. Una sola palabra arreglaba el despido, la que no pronunciaste con tus labios fríos.

En la hora fanática del pesar desvalido, una soga implacable me condena al olvido...

jueves, 28 de abril de 2011

Brisas

Te volví a ver, entonces mis sueños soterrados reflotaron, como una burbuja que emerge de la profundidad del mar. Estabas ahí, mirándome con tus ojos de miel, con interrogación y con nerviosismo. ¿Quién sabía cómo reaccionarían nuestros corazones ante una cercanía tal? Encerrado en mí mismo te busqué, una apertura que me hizo soñar.

Colores, sobre todo verdes colores, me sobrecogieron y aún son parte de mi sentir. Césped, árboles vetustos y la brisa, ese soplar tenue que acariciaba tus cabellos y llegaba a mí, con el aroma de tu piel. Sabías cuánto amaba el aroma de tu piel, lo sabías porque escribí miles de cosas que conoces y, también, que desconoces, pues siempre guardo algo de lo que tengo.

La confusión no puede más que el amor, que el cariño y la cercanía, la necesidad eterna del ser humano por reconciliarse, por hallarse con el otro, por regocijarse en ese encuentro, que quiso terminar seguramente en el amor, de tus besos y nuestra piel, de mi sudor y tus efluvios de mujer, de tanta carne y deseo, y tantas ganas de perpetuarnos en un sentir sempiterno.

Los carruajes descollaron deslumbrando el atardecer, traían consigo riquezas del oriente. Un porvenir risueño se dibujó en el horizonte, cuando nuestras bocas sedientas una de la otra se fusionaron en la cúspide de un ósculo callado, lleno de sentimiento y de razón, aquella conexión tan arcana, tan osada y tan contradictoria, esa misma que enloqueció al mismo Unamuno...

La brisa te trajo de vuelta, el cantar de los cantares resuena en mi corazón... Por fin eres mía otra vez...

martes, 26 de abril de 2011

La Crisis..

Desde el punto de vista intelectual, la crisis es un momento -tomando como ejemplo la teoría kuhniana- en que el "paradigma" dominante se ve implacablemente alicaído. La crisis fue el siglo XX, el XXI un vacío existencial y cultural que se manifiesta artísticamente. Con la llegada del post-modernismo y su impresionante arraigo en el relativismo, la última palabra quedó dicha desde un bastión bastante débil. Hoy la vida queda totalmente condicionada por los medios de comunicación, por la verdad que se quiere mostrar, siempre con fines a otras verdades de trasfondo. Los viejos ven pusilánimes la destrucción del mundo; los jóvenes construyen el mundo que quieren en sus propias conciencias haciendo que todo se torne incomunicación. Ya no hay clases -porque el capitalismo ultramoderno lo hizo desaparecer publicitariamente-, ya no hay "hombres diferentes", pues la educación, el trabajo y la sociedad suponen basarse en una completa igualdad -igualitariedad sin fundamento-, por completo absurda. En el momento que vivimos, pareciera que nada puede salvarnos.

Desde antiguo, hombres dedicados a la reflexión y al estudio, han sido aquellos que han aportado sus respuestas en los momentos fundamentales de la cultura en la cual esta comienza a desaparecer. En cada momento de escepticismo radical -ante los sofistas, Platón, ante Hume, Kant, ante el positivismo, Husserl-, surge esa gran mente humana que es capaz de reivindicar las ideas, darles una coherencia y orden, resumir la cultura y lograr crear conciencia de la importancia del valor y el sentido en el mundo. Sin duda, hoy son muchos los que ya perdieron la fe en el mundo. La juventud del "no estoy ni allí" lo manifiesta ejemplarmente. Hoy se ha perdido el espíritu de lucha, se ha muerto la conciencia del sacrificio, la perseverancia y la temporalidad que tiene el logro, debido a la facilidad que la vida de hoy ofrece a sus consumidores. Hoy todo es automático, y en ese sentido no solamente de autopoiesis, sino también de inmediatez. "O es ahora o no es nunca", suele habitar el corazón del hombre occidental. Si no todo esta perdido, por lo menos el corazón de esa multitud que lleva consigo el ansia tan inocente de democracia ya lo está.

Es por eso, por tales motivos, que emprender la lucha es para mí algo totalmente insigne. En una época de sinsentido, de escepticismo, de nihilismo, de pusilanimidad, es necesario que surja, aunque sea en el alma propia, la fuerza para seguir adelante, pero no como un cadáver, sino con dignidad y humanidad. Hay dos formas de afrontar los problemas, que a su vez se subdividen en dos formas más:

1. Lo afronto pero con pesimismo: a) lo afronto con pesimismo echándome a morir -esto es, quedándome en la "berma de la historia"; b) lo afronto con pesimismo pero continúo el sendero
2. Lo afronto con optimismo: a) lo afronto con optimismo pensando que "todo pasará"; b) lo afronto con optimismo queriendo cambiar el mundo y hacerme feliz.

Definitivamente, la mayor parte de mi vida la pasé entre 1a y 1 b. Me eché a morir mil veces, despedacé mi alma en el dolor y la soledad. Continué adelante con el corazón destrozado, marchité mi vida viviendo como un zombie. Sin embargo, este último tiempo vivo más en 2b: buscando constituir una verdad firme en la cual sostenerme, verdad que no radique en el exterior sino en mí, en la forma como decido afrontar la realidad.

Víctor Frankl sostenía que lo importante era la actitud que se tenía frente al suplicio, no el suplicio mismo. En la misma búsqueda del sentido, el hombre se hace feliz escogiendo la forma en que vive la felicidad o la amargura de su vida, teniendo en cuenta que la vida no es fácil, no es automática, ni es llena de absurdos. La vida es más que la manifestación artística actual, que una simple narración o que un panfleto propagandístico del nuevo führer del arte o la poesía...

domingo, 17 de abril de 2011

El Dolor de la Pérdida...



Cuando la soledad se hace presente en nuestras vidas, luego de años de un proyecto mutuo ahora fracasado, viene con toda la potencialidad de su poder devastador. Sentado, solitario, en una habitación que nos cobijó, que nos guardó luego del amor, que nos abrazó en su tibieza las noches lluviosas de julio, ese mismo mes que nos vio nacer como pareja. Tantos recuerdos luego de cuatro años de coincidencia, de convivencia, de compañerismo, camaradería, complicidad. Todos esos recuerdos hoy no alimentan sino la hoguera de dolor que fluye desde mi alma y despedaza mi cuerpo.

En el preciso momento de su marcha, todo conflagra para hacer más infausto ese instante, cuya huella quedó plasmada en mi retina, quién sabe si para siempre. Negándome, negando la compañía, el amor, la comprensión del ser que quizá más la comprendió, más le dio su apoyo, más le brindó su cariño y su tiempo. Hay gente que tiene los ojos cerrados frente al mundo, cuya consecuencia no ven lo que tienen a su alrededor. Con el corazón destrozado, con el alma en un hilo, con el nudo intenso en la garganta, puedo incluso encontrar la maravillosa presencia del mundo alrededor. Pero eso porque he aprendido.

Cuando el amor se va, ¿a dónde va? Va directamente al océano inmenso del recuerdo de las personas que lo vivieron y de las que presenciaron ese amor, se transforma en chisme, en sentimientos de empatía y de incomprensión, ante la implacable continuidad de la vida. Es cierto que el amor demora en irse, pero también es cierto que todos somos una posibilidad de poder llegar más lejos, de nosotros depende la felicidad en la vida. Aún sintiéndome como un cadáver, puedo continuar luchando y dando batalla en esta vida, incluso moribundo y lleno de dolor puedo tomar las riendas de mi vida y proyectarme como un ser más feliz. Todo puede superarse, nada es imposible. Sin embargo, el luto que significa ser abandonado, supone algo que debe ser vivido: el dolor ante la pérdida, comprendiendo que día a día el corazón va muriendo más...

Sólo tú puedes superar tu dolor...

lunes, 11 de abril de 2011

Voilá C'est Fini...

Hay cosas que no deberían desaparecer, como el amor por el otro. Luego de cuatro hermosos años llenos de pasión, de amor, de complicidad, el chico es abandonado. "Ya no te amo como antes", le responde ante su rostro hundido en una profunda tristeza. ¿Hay dolor más grande que el dolor del desamor? La decepción la acoge en su corazón, sus ojos se llenan de un líquido viajero, su corazón trepidante, sus ojos no pueden ver ante la tragedia.. La tragedia en el mundo es multiforme, dijo un patético Poe, y yo le sumo que la peor tragedia es la tragedia cuando vive en su comprensión misma. Comprender, captar, aprehender el significado del dolor de una ausencia, el desfallecer, morir amando, constituyen esa vivencia íntima e irreproducible del quiebre.

La mayor parte de los escritos de este blog tenían su leitmotiv en las vivencias que en aquellos días iba sintiendo en mi corazón. Hace 3 años, con el corazón inmenso de amor, escribía sobre la cotidianidad de nuestra relación, los sueños, las ilusiones, los anhelos... qué horror contemplar esa obra desde una perspectiva como la que hoy habito: la perspectiva de la soledad, del dolor y del abandono. La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes, pero, ¿acaso ella sabía eso? Aunque citara esa frase de Silvio, jamás la comprendió, porque cada minuto de flaqueza lo entendía como un "se acabó" y nunca intentó conciliar. Ayer, durante la tarde, llevó su frialdad hasta la sima para decirme "ya no te amo como antes, es mejor que nos separemos". ¿Cómo puedes reparar un corazón destrozado?, ¿cómo hacerlo, si quien lo destrozó fue la que lo armó tan bien provisto? Es la eterna ambigüedad de la vida: la felicidad es el modo de enfrentar los eventos de la vida propia, por consiguiente, en él ingresan momentos buenos y momentos malos. En este minuto, no estoy en buen momento.

En este minuto no puedo más que repetirme a mí mismo: amor fati. Ante la necesidad de separarme de aquella mujer que tanto amé, que por lo demás no calza con esa persona que hoy usurpa su ser, no puedo menos que agradecerle, esa que habita aún mi corazón, mis recuerdos y mis sueños. Te amo Valeria, ojalá algún día vuelvas del sitio lejano al cual te fuiste...