No somos nosotros empujados por la fuerza del destino,
es el eterno conato de ser y no dejar nunca de ser.
Jamás permanece idéntico lo que está siendo,
como tus besos se transfiguran por las noches,
por tu cuerpo desnudo bajo las sábanas.
Veo menos, pues más oigo
tus gemidos delirantes
que permanecen en el ser.
Puedo ver tu mirada reflejada, me veo en el océano de tus ojos,
navego errante y me mantengo, atravieso la geografía existencial.
Y comprendo de una vez cuánto has valido
en mi vida, en este sueño celestial.
Es hora, ¿no lo ves?
jamás dejas de ser
lo que fuiste,
lo que eres,
eres.
Cielo,
se dibuja tras el velo
de tu rostro sonriente
y refulge tu dulzura exuberante.
Mañana estarás siendo en otros brazos,
pero seguiré siendo por siempre en tu recuerdo.
¿No ves que el destino es que te vayas siempre y retornes siempre?
A veces, como una melodía invernal interpretada por el sonido de la lluvia,
otras, como un vesánico vendaval arrojado hacia el poniente de mis ojos,
de mis ojos.
Te veré reflejada en el espejo de la vida,
quizá no encontrarás ya la llave de tu perfil.
Nada podrá abrir el baúl donde escondimos nuestros besos,
las noches de pasión, las sonrisas matutinas.
Venus no se reflejará más en tu sonrisa,
ni siquiera aunque yo sea en tu futuro,
porque la bóveda del tiempo escogió eternizarnos
en este preciso momento y no en otro,
pues jamás volverás a la patria tan exigua,
no retornarás al delirio juvenil,
guardarás la miel en carcomidas vasijas
no será tu vajilla de cristal.
Bautizarás el futuro desgastada,
y al fin entenderás por qué mi vida
transcurre errante
hacia las profundidades
inexploradas
del cosmos oscurecido.
No volverás, no volveré..
Fue la llave que perdimos el ayer..
No es que sangren las letras por mi piel, sino que son las venas que imprimen su color escarlata..
domingo, 17 de marzo de 2013
sábado, 16 de marzo de 2013
El Desamor
Hago maromas en el aire,
caminando por una cuerda que afloja
y amenaza con hacerme caer y caer sin detenerme.
Es que te desmaterializas
tu ser es constante interferencia
y lucho contra tu recuerdo a cada instante.
Ni una victoria, ni una corona a medias,
un instante preciso que se desvanece
y me enrostra lo que soy.
Ante el reflejo límpido de la suave ribera,
busco en mi apariencia y resquicio,
un vetusto espacio que habité.
¿Dónde encontraré otra mañana
como aquella en que
degusté el fruto tan meloso de tu ser?
Todo indica con las hojas zigzagueando
que el viento se olvidó de refrescarme.
Mis piruetas ya no provocan tu sonrisa,
la magia de mi espectáculo yace consumida
entre espermas aciagas y deformes.
Puede que hayas visto dentro de ti,
pero jamás encontrarás la respuesta;
nunca hallarás lo que murió en tu corazón,
pues sólo de tu cuerpo sepultado emanará
esa futura canción tan necesaria
que tarde llegará a su cita con mi ser.
No me entiendes ni te entiendo,
¿quién se entiende en esta hora
del malentendido?
Aquí, en el remanso del reposo,
lo que sabemos se torna interrogante
e interroga a lo que somos.
El que pregunta es hoy el interrogado.
Y mañana, cuando muestres nuevamente
la miel y cristal de tus ojos,
entonces, mañana, comprenderás
en un palacio blanco lleno de flores de paz,
qué secreto anhelo incomunicable, incoercible,
habitaba el combustible de mi alma
y me llevaba hacia ti
cuando no había más razón que el desamor.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Sustenazo
Sería menos cruel si me odiaras con toda el alma
a que me digas te quiero al filo del tormento.
La arena me cubría los ojos y te ibas
pero aún retornaba tu voz a mis oídos.
Desperté rodeado de estrellas obsoletas
cuya luz viajaba de ida y no de vuelta
Te encontré una vez cruzando los guijarros
y el río te bañaba las heridas
todas las bestias estaban apaciguadas
aguardando la salida del delirio.
Y te vi desnuda sobre el cauce
y sorbí una gota de tu olvido.
¿Qué vuelos encumbraré sin tu regazo,
cuando se me acabe el impulso matutino
en medio de planetas ya distintos?
¿Dónde posaré mi boca en tu boca
para dar vitalidad a mi vuelo ya cansado?
¿Merezco irme al fondo de una tumba siempre abierta?
Exudo en mis palabras con tinta sanguinaria
las venas resuellan el líquido escarlata
ya no quedan más días
más que para extinguir mi amor en las baldosas
de la oscura caverna de mi alma
¡Vuelvo a ella como el condenado a su martirio!
a que me digas te quiero al filo del tormento.
La arena me cubría los ojos y te ibas
pero aún retornaba tu voz a mis oídos.
Desperté rodeado de estrellas obsoletas
cuya luz viajaba de ida y no de vuelta
Te encontré una vez cruzando los guijarros
y el río te bañaba las heridas
todas las bestias estaban apaciguadas
aguardando la salida del delirio.
Y te vi desnuda sobre el cauce
y sorbí una gota de tu olvido.
¿Qué vuelos encumbraré sin tu regazo,
cuando se me acabe el impulso matutino
en medio de planetas ya distintos?
¿Dónde posaré mi boca en tu boca
para dar vitalidad a mi vuelo ya cansado?
¿Merezco irme al fondo de una tumba siempre abierta?
Exudo en mis palabras con tinta sanguinaria
las venas resuellan el líquido escarlata
ya no quedan más días
más que para extinguir mi amor en las baldosas
de la oscura caverna de mi alma
¡Vuelvo a ella como el condenado a su martirio!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)