domingo, 17 de marzo de 2013

No seremos

No somos nosotros empujados por la fuerza del destino,
es el eterno conato de ser y no dejar nunca de ser.
Jamás permanece idéntico lo que está siendo,
como tus besos se transfiguran por las noches,
por tu cuerpo desnudo bajo las sábanas.
Veo menos, pues más oigo
tus gemidos delirantes
que permanecen en el ser.
Puedo ver tu mirada reflejada, me veo en el océano de tus ojos,
navego errante y me mantengo, atravieso la geografía existencial.
Y comprendo de una vez cuánto has valido
en mi vida, en este sueño celestial.
Es hora, ¿no lo ves?
jamás dejas de ser
lo que fuiste,
lo que eres,
eres.

Cielo,
se dibuja tras el velo
de tu rostro sonriente
y refulge tu dulzura exuberante.
Mañana estarás siendo en otros brazos,
pero seguiré siendo por siempre en tu recuerdo.
¿No ves que el destino es que te vayas siempre y retornes siempre?
A veces, como una melodía invernal interpretada por el sonido de la lluvia,
otras, como un vesánico vendaval arrojado hacia el poniente de mis ojos,
de mis ojos.
Te veré reflejada en el espejo de la vida,
quizá no encontrarás ya la llave de tu perfil.
Nada podrá abrir el baúl donde escondimos nuestros besos,
las noches de pasión, las sonrisas matutinas.
Venus no se reflejará más en tu sonrisa,
ni siquiera aunque yo sea en tu futuro,
porque la bóveda del tiempo escogió eternizarnos
en este preciso momento y no en otro,
pues jamás volverás a la patria tan exigua,
no retornarás al delirio juvenil,
guardarás la miel en carcomidas vasijas
no será tu vajilla de cristal.
Bautizarás el futuro desgastada,
y al fin entenderás por qué mi vida
transcurre errante
hacia las profundidades
inexploradas
del cosmos oscurecido.

No volverás, no volveré..
Fue la llave que perdimos el ayer..

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