El perenne sonido de la lluvia
me recuerda el constante latir de tu corazón,
de la penetrante mirada que proyectas,
de tus temblorosas manos tan recientes.
Es que me hallo parado sobre el mundo
en un instante de magia y de destino
y te me haces como la gota abierta
que remece el estero de noche.
Imágenes aliadas de mi alma...
¿Qué es mi alma? Una plétora de cuentos sibilinos
un estandarte con múltiples dibujos
retratos de quienes fueron
quienes son
y quienes no serán.
La mañana es más sabia en tus encantos
como tus encantos brillan de mañana.
No es que sangren las letras por mi piel, sino que son las venas que imprimen su color escarlata..
lunes, 27 de mayo de 2013
domingo, 12 de mayo de 2013
Madre
Madre, sé que estás aquí.
Aunque quizás te hayas ido,
te siento en mis mejillas,
acariciándolas, como cuando era un bebé.
Madre, eres una flor cósmica,
eres un conjunto de estrellas en tu amor.
Madre, no te vayas de mi lado
aunque sea deja el rocío
del perfume de tu voz.
Cómo olvidar, Madre querida,
el día en que me enseñaste a caminar,
cuando me diste de comer
mientras la fiebre era tan alta.
Cómo olvidar los libros que me diste,
los que me ayudaron a leer y a escribir.
Cómo no recordar cada día a tu lado,
que transformas en alegría con tu ser.
Caen las hojas en otoño,
la calidez de la existencia ya ha pasado.
Pero el enardecimiento de tu corazón no pasa
es el bastión que nos acompaña
hasta el lecho de nuestra muerte.
Madre, eres tan sublime,
sólo a través de ti
puedo llegar a la Madre de Jesús.
Y, si Dios necesitó a una Madre
para su proyecto universal
imagínate a mí, madre loada,
cómo te necesito en mi existir.
Te veo en la belleza de un bosque,
en el canto de las aves
en la música de las olas.
Te veo en el firmamento pletórico de estrellas,
en el jardín estrellado
donde tantas veces corté una rosa para ti.
Te veo, madre inigualable, en cada cosa que hay aquí.
Cuando ríes, un océano de calma se agolpa en mi pecho;
cuando lloras desatas una tormenta en mi espíritu
que busca desesperado condenar
tales lágrimas al olvido.
Madre, es dulce el cariño de tus besos
es un oasis que busco en el desierto del existir.
Madre, si me muero antes que tú,
no sueltes mi mano
mientras entro en el camino hacia Lo Eterno.
Madre, déjame ver tu rostro
te extraño y quiero volverte a encontrar.
Madre, obsequiame tu paz,
tu perseverancia y tu amor,
para poder soportar la carga
y la felicidad de la existencia.
Ocúltame del odio, del pecado,
condúceme como lo hacías al comienzo.
Madre, eres mi origen
de ti provengo,
me encarnicé gracias a ti.
En medio del mundo me dejaste,
como un regalo enviado por Dios.
Madre, ven de noche y susurra en mi oído
como cuando espantabas
los fantasmas de mi imaginación:
Cuántos fantasmas más tengo hoy en mí.
Madre joven, madre anciana, madre ida,
madre eternizada.
Madre Santa, madre amiga, madre de la patria.
Madre Tierra, Latinoamérica Madre,
Madre Bolivariana libranos de nosotros mismos
y del otro.
Madre, eres Cielo y eres Infierno
eres Sol y eres Montaña,
eres el brebaje que bebo en tus palabras,
en las comprensión que me propinas,
eres una maravilla hecha existencia.
Madre indígena, madre mapuche,
madre chilena, trabajadora,
madre de la clase baja, media y alta,
madre socialista y de derecha,
madre absoluta, madre pura.
Madre, óyeme, que tu hijo está aquí.
Madre, que con tus manos sagradas
hiciste más que tantos imperios juntos.
Este día yo te ofrezco
con los dedos que me diste,
con los ojos que pariste,
con este corazón ardiente
que primero latió dentro de ti,
yo te ofrezco, madre mía
estas humildes palabras inspiradas en ti.
Aunque quizás te hayas ido,
te siento en mis mejillas,
acariciándolas, como cuando era un bebé.
Madre, eres una flor cósmica,
eres un conjunto de estrellas en tu amor.
Madre, no te vayas de mi lado
aunque sea deja el rocío
del perfume de tu voz.
Cómo olvidar, Madre querida,
el día en que me enseñaste a caminar,
cuando me diste de comer
mientras la fiebre era tan alta.
Cómo olvidar los libros que me diste,
los que me ayudaron a leer y a escribir.
Cómo no recordar cada día a tu lado,
que transformas en alegría con tu ser.
Caen las hojas en otoño,
la calidez de la existencia ya ha pasado.
Pero el enardecimiento de tu corazón no pasa
es el bastión que nos acompaña
hasta el lecho de nuestra muerte.
Madre, eres tan sublime,
sólo a través de ti
puedo llegar a la Madre de Jesús.
Y, si Dios necesitó a una Madre
para su proyecto universal
imagínate a mí, madre loada,
cómo te necesito en mi existir.
Te veo en la belleza de un bosque,
en el canto de las aves
en la música de las olas.
Te veo en el firmamento pletórico de estrellas,
en el jardín estrellado
donde tantas veces corté una rosa para ti.
Te veo, madre inigualable, en cada cosa que hay aquí.
Cuando ríes, un océano de calma se agolpa en mi pecho;
cuando lloras desatas una tormenta en mi espíritu
que busca desesperado condenar
tales lágrimas al olvido.
Madre, es dulce el cariño de tus besos
es un oasis que busco en el desierto del existir.
Madre, si me muero antes que tú,
no sueltes mi mano
mientras entro en el camino hacia Lo Eterno.
Madre, déjame ver tu rostro
te extraño y quiero volverte a encontrar.
Madre, obsequiame tu paz,
tu perseverancia y tu amor,
para poder soportar la carga
y la felicidad de la existencia.
Ocúltame del odio, del pecado,
condúceme como lo hacías al comienzo.
Madre, eres mi origen
de ti provengo,
me encarnicé gracias a ti.
En medio del mundo me dejaste,
como un regalo enviado por Dios.
Madre, ven de noche y susurra en mi oído
como cuando espantabas
los fantasmas de mi imaginación:
Cuántos fantasmas más tengo hoy en mí.
Madre joven, madre anciana, madre ida,
madre eternizada.
Madre Santa, madre amiga, madre de la patria.
Madre Tierra, Latinoamérica Madre,
Madre Bolivariana libranos de nosotros mismos
y del otro.
Madre, eres Cielo y eres Infierno
eres Sol y eres Montaña,
eres el brebaje que bebo en tus palabras,
en las comprensión que me propinas,
eres una maravilla hecha existencia.
Madre indígena, madre mapuche,
madre chilena, trabajadora,
madre de la clase baja, media y alta,
madre socialista y de derecha,
madre absoluta, madre pura.
Madre, óyeme, que tu hijo está aquí.
Madre, que con tus manos sagradas
hiciste más que tantos imperios juntos.
Este día yo te ofrezco
con los dedos que me diste,
con los ojos que pariste,
con este corazón ardiente
que primero latió dentro de ti,
yo te ofrezco, madre mía
estas humildes palabras inspiradas en ti.
viernes, 10 de mayo de 2013
Tierra y Luz
Cuando el Espíritu flotaba,
deambulando por entre las tinieblas,
entonces abrió los mares y surgió LA TIERRA.
Bajo mis pies, esperando ser cúspide de vida,
se transformó en extremo máximo,
entre el fruto divino y el humano,
origen desde el cual brotó
el Pan y el Vino que Cristo nos legó,
¿Puede acaso provenir,
desde las altas montañas
y los montes nevados
sino el Logos de Dios
que baja hasta los hombres?
Tierra, hermana y amiga,
tú que nos entregas lo que
El Buen Pastor nos da.
En semilla productiva nos transformas
con tu esencia de elevada amistad.
Campo ubérrimo, flor entrecortada,
base de girasoles que se prosternan ante Dios.
Cubres con tu extensión esta Tierra,
nuestros amigos, amores, nuestras pasiones,
la bondad y la plenitud,
los cimientos del pueblo parroquiano.
Tierra fértil que nos conduces hacia el Creador.
El sinuoso camino hacia la santidad
el Señor nos lo muestra en esta Tierra:
la ara para que podamos ser un semilla salvífica.
El Señor rebrota en nuestra alma,
en el polvo de mi cuerpo.
Nos conduce hacia el hermano,
desde el alumno hasta el profesor;
desde quien escribe documentos
hasta quien exhuma el polvo de los pies.
¿Puede acaso nuestra sociedad
cerrar los ojos entregada
a una plegaria presuntuosa
que se eleve desde y hacia el Cielo?
No, hermanos míos,
consideremos la Tierra como la plataforma
que el Señor nos entregó
para ser proyecto salvífico,
inspirados por su Palabra
inspirados por su Palabra
para captar su esencia en nuestras vidas:
Prepara la Tierra junto a nosotros,
escoge las herramientas y ponte a
construir un sendero hacia la Luz.
domingo, 21 de abril de 2013
Lo verdadero no muere, se transforma
Lo verdadero no muere, se transforma
como se transforma el río en un mar,
como las aves se transforman
planeando el aire en su vuelo entrecortado;
El metal se transforma en la nave
que conecta al hombre con el espacio;
la energía de nuestros corazones
se transformaron en besos y abrazos.
Pues jamás algo muere,
se acabó el tiempo en que éramos finitos
el espacio y el tiempo desaparecen hoy
se confunden en la miel de tus ojos.
Ahora mirarás a otros
como a mí me mirabas
y sonreirás pensando
que yo era tan loco
cuando poetizaba tu silueta por las noches,
cuando atraía las estrellas a mi ventana
para que las vieras desde más cerca
como aquella noche en Huillinco
o en la carretera de Tongoy.
Recodarás mi voz,
mi sonrisa,
mi espíritu entusiasta
mis horas de llanto y delirio.
Te llevarás contigo las huellas de mis pasos
en tu cuerpo juvenil.
Y desde entonces los días serán extraños,
flotaremos entre atmósferas espesas,
volaremos los sueños hacia Febo,
extrañaremos los mensajes a medianoche
cuando el frío invada nuestros cuerpos.
Pensarás, ¿qué será de él?,
¿Qué será de ella? Murmurará mi corazón.
Ningún bien nos parecerá más puro
que recordarnos en lo bello.
Y, ¿sabes por qué así lo decidimos?
Porque jamás quiero dedicarte otra vez
la penosa frase del Infierno:
"Nessum maggior dolore che
recordasi del tempo felice nella miseria"
Ya no lanzaré un verso que diga:
"Me gusta dormir contigo, porque en mis sueños
sonríes más que cuando estamos despiertos".
Escanciaré todo nuestro pasado
para encontrar la llave del cofre
que contiene lo bienaventurado de este amor.
como se transforma el río en un mar,
como las aves se transforman
planeando el aire en su vuelo entrecortado;
El metal se transforma en la nave
que conecta al hombre con el espacio;
la energía de nuestros corazones
se transformaron en besos y abrazos.
Pues jamás algo muere,
se acabó el tiempo en que éramos finitos
el espacio y el tiempo desaparecen hoy
se confunden en la miel de tus ojos.
Ahora mirarás a otros
como a mí me mirabas
y sonreirás pensando
que yo era tan loco
cuando poetizaba tu silueta por las noches,
cuando atraía las estrellas a mi ventana
para que las vieras desde más cerca
como aquella noche en Huillinco
o en la carretera de Tongoy.
Recodarás mi voz,
mi sonrisa,
mi espíritu entusiasta
mis horas de llanto y delirio.
Te llevarás contigo las huellas de mis pasos
en tu cuerpo juvenil.
Y desde entonces los días serán extraños,
flotaremos entre atmósferas espesas,
volaremos los sueños hacia Febo,
extrañaremos los mensajes a medianoche
cuando el frío invada nuestros cuerpos.
Pensarás, ¿qué será de él?,
¿Qué será de ella? Murmurará mi corazón.
Ningún bien nos parecerá más puro
que recordarnos en lo bello.
Y, ¿sabes por qué así lo decidimos?
Porque jamás quiero dedicarte otra vez
la penosa frase del Infierno:
"Nessum maggior dolore che
recordasi del tempo felice nella miseria"
Ya no lanzaré un verso que diga:
"Me gusta dormir contigo, porque en mis sueños
sonríes más que cuando estamos despiertos".
Escanciaré todo nuestro pasado
para encontrar la llave del cofre
que contiene lo bienaventurado de este amor.
viernes, 19 de abril de 2013
Camino del Sur
La noche anticipará al día.
No habrá noche absoluta.
Los leños se consumirán,
el día vendrá con su gélida blancura.
Sentiré más frío con la pálida mañana,
pero saldrá el sol.
No esta noche, no.
Saldrá mañana.
Cuando salga estaré de pie para recibirle:
Me mostrará que mi corazón
aún soportará mil estacas
y que mi sonrisa
renacerá.
Yo pensé que si uno daba bien
recibía bien.
Creía que las perlas y la miel
me traerían dulzura y no amargura.
Cuán equivocado estuve,
estoy y estaré,
pues sigo avanzando en este barco
en el océano del sinsentido.
No existe un faro que ilumine mi trayecto,
no hay estrella austral que me oriente.
Caminaré sin reposo,
como caminan los pueblos nómades
y construiré mi choza en cada puerto.
Abriré las cortinas siempre tarde
cuando la neblina ya se haya ido.
Buscaré un remolino entre los ríos,
un enjambre de lágrimas ligeras,
un madero carcomido,
como mi corazón,
como el mío.
Entonces, escucharé la voz del futuro
que dirá:
Toma el timón que te mostraré el sur.
domingo, 14 de abril de 2013
Feliz
Ser feliz.. Hundirse en lo absoluto.
Una noche estrellada también te dije te amo,
como ahora te digo ... te quiero.
Mas, un te quiero real
(cuántos lo dicen de la boca para afuera)
¿No te basta?
Ni a mis muertos..
Porque he corrido cien veces en busca de esto mismo,
y noventa y nueve he fracasado,
¿crees que me importa fracasar una vez más?
La novela no se acaba hasta que se acaba,
ver los barcos partir, desde el cerro de Playa Ancha
¿No viste los niños correr con sus volantines
que dibujaban piruetas en el cielo porteño?
Soy un hombre feliz, pero quiero que me perdones,
porque tu muerte noventa y nueve veces sentida
no ha herido más que la noventa y ocho
y la noventa y siete,
(cuánto dolió la 63)
Pero la tercera caló mi alma.
Soy feliz.. soy un hombre feliz..
Anoche te tuve en mis brazos
hoy te sostengo en mis recuerdos..
domingo, 17 de marzo de 2013
No seremos
No somos nosotros empujados por la fuerza del destino,
es el eterno conato de ser y no dejar nunca de ser.
Jamás permanece idéntico lo que está siendo,
como tus besos se transfiguran por las noches,
por tu cuerpo desnudo bajo las sábanas.
Veo menos, pues más oigo
tus gemidos delirantes
que permanecen en el ser.
Puedo ver tu mirada reflejada, me veo en el océano de tus ojos,
navego errante y me mantengo, atravieso la geografía existencial.
Y comprendo de una vez cuánto has valido
en mi vida, en este sueño celestial.
Es hora, ¿no lo ves?
jamás dejas de ser
lo que fuiste,
lo que eres,
eres.
Cielo,
se dibuja tras el velo
de tu rostro sonriente
y refulge tu dulzura exuberante.
Mañana estarás siendo en otros brazos,
pero seguiré siendo por siempre en tu recuerdo.
¿No ves que el destino es que te vayas siempre y retornes siempre?
A veces, como una melodía invernal interpretada por el sonido de la lluvia,
otras, como un vesánico vendaval arrojado hacia el poniente de mis ojos,
de mis ojos.
Te veré reflejada en el espejo de la vida,
quizá no encontrarás ya la llave de tu perfil.
Nada podrá abrir el baúl donde escondimos nuestros besos,
las noches de pasión, las sonrisas matutinas.
Venus no se reflejará más en tu sonrisa,
ni siquiera aunque yo sea en tu futuro,
porque la bóveda del tiempo escogió eternizarnos
en este preciso momento y no en otro,
pues jamás volverás a la patria tan exigua,
no retornarás al delirio juvenil,
guardarás la miel en carcomidas vasijas
no será tu vajilla de cristal.
Bautizarás el futuro desgastada,
y al fin entenderás por qué mi vida
transcurre errante
hacia las profundidades
inexploradas
del cosmos oscurecido.
No volverás, no volveré..
Fue la llave que perdimos el ayer..
es el eterno conato de ser y no dejar nunca de ser.
Jamás permanece idéntico lo que está siendo,
como tus besos se transfiguran por las noches,
por tu cuerpo desnudo bajo las sábanas.
Veo menos, pues más oigo
tus gemidos delirantes
que permanecen en el ser.
Puedo ver tu mirada reflejada, me veo en el océano de tus ojos,
navego errante y me mantengo, atravieso la geografía existencial.
Y comprendo de una vez cuánto has valido
en mi vida, en este sueño celestial.
Es hora, ¿no lo ves?
jamás dejas de ser
lo que fuiste,
lo que eres,
eres.
Cielo,
se dibuja tras el velo
de tu rostro sonriente
y refulge tu dulzura exuberante.
Mañana estarás siendo en otros brazos,
pero seguiré siendo por siempre en tu recuerdo.
¿No ves que el destino es que te vayas siempre y retornes siempre?
A veces, como una melodía invernal interpretada por el sonido de la lluvia,
otras, como un vesánico vendaval arrojado hacia el poniente de mis ojos,
de mis ojos.
Te veré reflejada en el espejo de la vida,
quizá no encontrarás ya la llave de tu perfil.
Nada podrá abrir el baúl donde escondimos nuestros besos,
las noches de pasión, las sonrisas matutinas.
Venus no se reflejará más en tu sonrisa,
ni siquiera aunque yo sea en tu futuro,
porque la bóveda del tiempo escogió eternizarnos
en este preciso momento y no en otro,
pues jamás volverás a la patria tan exigua,
no retornarás al delirio juvenil,
guardarás la miel en carcomidas vasijas
no será tu vajilla de cristal.
Bautizarás el futuro desgastada,
y al fin entenderás por qué mi vida
transcurre errante
hacia las profundidades
inexploradas
del cosmos oscurecido.
No volverás, no volveré..
Fue la llave que perdimos el ayer..
sábado, 16 de marzo de 2013
El Desamor
Hago maromas en el aire,
caminando por una cuerda que afloja
y amenaza con hacerme caer y caer sin detenerme.
Es que te desmaterializas
tu ser es constante interferencia
y lucho contra tu recuerdo a cada instante.
Ni una victoria, ni una corona a medias,
un instante preciso que se desvanece
y me enrostra lo que soy.
Ante el reflejo límpido de la suave ribera,
busco en mi apariencia y resquicio,
un vetusto espacio que habité.
¿Dónde encontraré otra mañana
como aquella en que
degusté el fruto tan meloso de tu ser?
Todo indica con las hojas zigzagueando
que el viento se olvidó de refrescarme.
Mis piruetas ya no provocan tu sonrisa,
la magia de mi espectáculo yace consumida
entre espermas aciagas y deformes.
Puede que hayas visto dentro de ti,
pero jamás encontrarás la respuesta;
nunca hallarás lo que murió en tu corazón,
pues sólo de tu cuerpo sepultado emanará
esa futura canción tan necesaria
que tarde llegará a su cita con mi ser.
No me entiendes ni te entiendo,
¿quién se entiende en esta hora
del malentendido?
Aquí, en el remanso del reposo,
lo que sabemos se torna interrogante
e interroga a lo que somos.
El que pregunta es hoy el interrogado.
Y mañana, cuando muestres nuevamente
la miel y cristal de tus ojos,
entonces, mañana, comprenderás
en un palacio blanco lleno de flores de paz,
qué secreto anhelo incomunicable, incoercible,
habitaba el combustible de mi alma
y me llevaba hacia ti
cuando no había más razón que el desamor.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Sustenazo
Sería menos cruel si me odiaras con toda el alma
a que me digas te quiero al filo del tormento.
La arena me cubría los ojos y te ibas
pero aún retornaba tu voz a mis oídos.
Desperté rodeado de estrellas obsoletas
cuya luz viajaba de ida y no de vuelta
Te encontré una vez cruzando los guijarros
y el río te bañaba las heridas
todas las bestias estaban apaciguadas
aguardando la salida del delirio.
Y te vi desnuda sobre el cauce
y sorbí una gota de tu olvido.
¿Qué vuelos encumbraré sin tu regazo,
cuando se me acabe el impulso matutino
en medio de planetas ya distintos?
¿Dónde posaré mi boca en tu boca
para dar vitalidad a mi vuelo ya cansado?
¿Merezco irme al fondo de una tumba siempre abierta?
Exudo en mis palabras con tinta sanguinaria
las venas resuellan el líquido escarlata
ya no quedan más días
más que para extinguir mi amor en las baldosas
de la oscura caverna de mi alma
¡Vuelvo a ella como el condenado a su martirio!
a que me digas te quiero al filo del tormento.
La arena me cubría los ojos y te ibas
pero aún retornaba tu voz a mis oídos.
Desperté rodeado de estrellas obsoletas
cuya luz viajaba de ida y no de vuelta
Te encontré una vez cruzando los guijarros
y el río te bañaba las heridas
todas las bestias estaban apaciguadas
aguardando la salida del delirio.
Y te vi desnuda sobre el cauce
y sorbí una gota de tu olvido.
¿Qué vuelos encumbraré sin tu regazo,
cuando se me acabe el impulso matutino
en medio de planetas ya distintos?
¿Dónde posaré mi boca en tu boca
para dar vitalidad a mi vuelo ya cansado?
¿Merezco irme al fondo de una tumba siempre abierta?
Exudo en mis palabras con tinta sanguinaria
las venas resuellan el líquido escarlata
ya no quedan más días
más que para extinguir mi amor en las baldosas
de la oscura caverna de mi alma
¡Vuelvo a ella como el condenado a su martirio!
viernes, 15 de febrero de 2013
Destino y Sentido
¿A qué es llamada la existencia?
¿Es llamada, acaso, a fundirse en su proyecto?
¿O, por el contrario, a morir sin un sentido?
Abyecto, camino de la mano de mi suerte
por las profundas humaredas citadinas.
Porque la concupiscencia siempre me llevó
a lugares y peligros aún latentes
a mi imagen de inocencia mal parida.
Encumbré mi espíritu sobre la ciénaga podrida
sobre edificios a medio concluir,
pero, más que todo,
sobre edificios a medio terminar.
Es que dormité en los laureles juveniles
amando por doquier cualquier sentido
que constituyera mi ya quimérica existencia.
A pesar de constante renuencia
hacia cualquier plebeya modorra carraspeante.
Aullando está Dios sobre Los Cielos,
lleno de dolor y lágrimas.
Se ha perdido la causa de sí mismo,
se ha olvidado lo temprano de su esencia.
Mas el hombre acaparar no puede
el vacío esquelético profundo
donde yacía a la orden de la nada.
Mi destino, el destino de cualquier hombre,
de cualquier ser insignificante
que nace, actúa y muere
al cerrarse el telón existencial.
Amé más de lo que fui amado,
soñé más de lo que me fue dado,
luché más que lo conseguido,
pero siempre fui genuino en mí mismo
y nunca reclamé lo que me era ajeno.
Porque siempre supe lo que cuesta
la carrera truncada de la vida.
Ahora, estoy aquí, con el espasmo vital encarnecido
en famélica llama de la vida
como un cielo pronto a despejar
y dejar penetrar rayos del Sol.
Estoy aquí, es cierto,
contemplando la brevedad de la vida
arrastrado a un destino infame
que cada día me rechaza y lo rechazo
y del cual estoy seguro, no saldré invicto.
¿Es llamada, acaso, a fundirse en su proyecto?
¿O, por el contrario, a morir sin un sentido?
Abyecto, camino de la mano de mi suerte
por las profundas humaredas citadinas.
Porque la concupiscencia siempre me llevó
a lugares y peligros aún latentes
a mi imagen de inocencia mal parida.
Encumbré mi espíritu sobre la ciénaga podrida
sobre edificios a medio concluir,
pero, más que todo,
sobre edificios a medio terminar.
Es que dormité en los laureles juveniles
amando por doquier cualquier sentido
que constituyera mi ya quimérica existencia.
A pesar de constante renuencia
hacia cualquier plebeya modorra carraspeante.
Aullando está Dios sobre Los Cielos,
lleno de dolor y lágrimas.
Se ha perdido la causa de sí mismo,
se ha olvidado lo temprano de su esencia.
Mas el hombre acaparar no puede
el vacío esquelético profundo
donde yacía a la orden de la nada.
Mi destino, el destino de cualquier hombre,
de cualquier ser insignificante
que nace, actúa y muere
al cerrarse el telón existencial.
Amé más de lo que fui amado,
soñé más de lo que me fue dado,
luché más que lo conseguido,
pero siempre fui genuino en mí mismo
y nunca reclamé lo que me era ajeno.
Porque siempre supe lo que cuesta
la carrera truncada de la vida.
Ahora, estoy aquí, con el espasmo vital encarnecido
en famélica llama de la vida
como un cielo pronto a despejar
y dejar penetrar rayos del Sol.
Estoy aquí, es cierto,
contemplando la brevedad de la vida
arrastrado a un destino infame
que cada día me rechaza y lo rechazo
y del cual estoy seguro, no saldré invicto.
domingo, 10 de febrero de 2013
Ontología y recuerdo
Erase una vez un espíritu juvenil
que se vestía con las hojas del otoño
y dibujaba lentamente melodías
en el firmamento.
Callaba de vez en cuando
y meditaba sin ocultarse de su miedos
concentrada la conciencia
en sus violácea apercepción.
Una noche, de esas noches eternas,
cobijo una idea y la pensó por 5 mil años:
era su idea más completa,
era su idea más sutil.
Una mañana despertó de su eterno pensamiento
y caminó inerme hacia la orilla
una playa de vientos destemplados,
y peces de colores ermitaños.
Y contempló las aguas, otrora tan puras,
convertidas una mezcla oleaginosa.
Derramó una lágrima soltera
y mató su idea milenaria.
¿Puede acaso el hombre ocultar su ocaso
en la sala contigua de su tiempo,
en los pasos siniestros de la guerra,
en el pozo profundo de la miseria?
Su idea progresó en el sinsentido,
se acabaron pronto los vientos clandestinos,
se fugaron los minerales de la tierra,
yacen en estructuras colosales.
Y, sus méritos fueron fuego desdeñoso
corrompió la faz entera de esta tierra,
no volvió a respirar sino miasma repugnante
sus pulmones se llenaron de tumores.
sábado, 12 de enero de 2013
Déjame
Yo, pequeña criatura melancólica y soñadora,
paseante de caminos y recovecos ya encontrados,
buscador incesante del sentido en el sinsentido,
elemental fuerza ígnea,
forzosamente condenado a la vida.
A través del umbral que apaga la vida,
penetro en tu muerte.
Y es tan bella la canción final de una despedida,
y resuena y resuena en mi cabeza
tu nombre
como mil campanas que son fragor del mundo.
¡Escápate conmigo!
¡Miremos juntos el ocaso violeta!
Seamos oscuridad en el mundo lamentable,
mariposa en la abigarrada muchedumbre,
caracol de mar, belleza fina e infinita.
Bebamos el licor en todas las copas
y hay que soltarlas todas juntas
que se estrellen con el suelo y lo tiñan de pedazos.
Vivamos el amor como un delirio
estrechemos el devaneo contra el viento
a ver si de pronto se escapan sus lágrimas azules
y se tornen violáceas.
Déjame sangrar por todas mis heridas.
¡Escápate al horizonte en tu vuelo sucinto y tan discreto!
¡Opaca todas mis naves, quémalas para que no regrese
al infernal castillo oscuro que llamo casa!
¡Déjame morir en tu regazo
con el veneno dulce de tus besos!
Y, de ese modo, oscurecer el tiempo
en un miasmático suspiro.
¡Déjame, por favor yo te lo ruego,
déjame penetrar tus carnes aún tibias
en frenética descarga ponzoñosa!.
¡Déjame morir en paz por la concha de su madre!
paseante de caminos y recovecos ya encontrados,
buscador incesante del sentido en el sinsentido,
elemental fuerza ígnea,
forzosamente condenado a la vida.
A través del umbral que apaga la vida,
penetro en tu muerte.
Y es tan bella la canción final de una despedida,
y resuena y resuena en mi cabeza
tu nombre
como mil campanas que son fragor del mundo.
¡Escápate conmigo!
¡Miremos juntos el ocaso violeta!
Seamos oscuridad en el mundo lamentable,
mariposa en la abigarrada muchedumbre,
caracol de mar, belleza fina e infinita.
Bebamos el licor en todas las copas
y hay que soltarlas todas juntas
que se estrellen con el suelo y lo tiñan de pedazos.
Vivamos el amor como un delirio
estrechemos el devaneo contra el viento
a ver si de pronto se escapan sus lágrimas azules
y se tornen violáceas.
Déjame sangrar por todas mis heridas.
¡Escápate al horizonte en tu vuelo sucinto y tan discreto!
¡Opaca todas mis naves, quémalas para que no regrese
al infernal castillo oscuro que llamo casa!
¡Déjame morir en tu regazo
con el veneno dulce de tus besos!
Y, de ese modo, oscurecer el tiempo
en un miasmático suspiro.
¡Déjame, por favor yo te lo ruego,
déjame penetrar tus carnes aún tibias
en frenética descarga ponzoñosa!.
¡Déjame morir en paz por la concha de su madre!
miércoles, 9 de enero de 2013
Mortuorio.
Quizá un día, quizá tan solo un día
cabalguen tras nosotros mis alientos
se haga de noche desde el amanecer
y los claveles caigan a raudos por la ventana.
Quizá un día, quizá una noche tan lejana,
un arrebato de viento ensombrecido
cubra las hojas de todas tus vertientes
con el oscuro manto de mis besos.
Sí, lo admito, será un día y uno tan solo
en que me desnude de la piel y mis entrañas,
en que goce oculto el romance escarnecido
que llevo en mi alma como la soga el ahorcado.
Una mañana cualquiera, cuando la noche se avecine
cruzaré la ciudad fuera del tiempo
como flotando un fantasma en el desierto
y un beso llevaré a tus labios tan inmensos.
Una cabellera portaré como estandarte,
construida de todos tus otoños.
Volaré como la libélula matutina,
flotaré sin alma por la Tierra.
Ahí estaré, ahí estarás, cualquier día.
Hollarás el piso de mi tumba
cubrirás con lágrimas la cruz, mi sinonimia
y llorarás, como un día cualquiera, llorarás.
¿Me oyes? La noche transfigurada me hace hablarte,
me hace importunarte con noctámbulos quejidos.
Una estrella es mi única ampolleta
es la clara conjunción de mi tristeza.
Heme aquí, estoy desnudo y mortuorio,
soy antónimo y antípoda de tus mies,
soy el acorralado desesperado
iluminado por tus ojos pletóricos de vida.
Soy la fatamorgana más funesta,
el oprobio que ocultan las noches solitarias
de tantos amantes lánguidos de pena
tras la lejanía insulsa de su amada.
Óyeme detrás de las ventanas,
ausculta mi féretro vetusto,
ampárame los llantos tan callados,
auxiliame en el campo de lo eterno.
cabalguen tras nosotros mis alientos
se haga de noche desde el amanecer
y los claveles caigan a raudos por la ventana.
Quizá un día, quizá una noche tan lejana,
un arrebato de viento ensombrecido
cubra las hojas de todas tus vertientes
con el oscuro manto de mis besos.
Sí, lo admito, será un día y uno tan solo
en que me desnude de la piel y mis entrañas,
en que goce oculto el romance escarnecido
que llevo en mi alma como la soga el ahorcado.
Una mañana cualquiera, cuando la noche se avecine
cruzaré la ciudad fuera del tiempo
como flotando un fantasma en el desierto
y un beso llevaré a tus labios tan inmensos.
Una cabellera portaré como estandarte,
construida de todos tus otoños.
Volaré como la libélula matutina,
flotaré sin alma por la Tierra.
Ahí estaré, ahí estarás, cualquier día.
Hollarás el piso de mi tumba
cubrirás con lágrimas la cruz, mi sinonimia
y llorarás, como un día cualquiera, llorarás.
¿Me oyes? La noche transfigurada me hace hablarte,
me hace importunarte con noctámbulos quejidos.
Una estrella es mi única ampolleta
es la clara conjunción de mi tristeza.
Heme aquí, estoy desnudo y mortuorio,
soy antónimo y antípoda de tus mies,
soy el acorralado desesperado
iluminado por tus ojos pletóricos de vida.
Soy la fatamorgana más funesta,
el oprobio que ocultan las noches solitarias
de tantos amantes lánguidos de pena
tras la lejanía insulsa de su amada.
Óyeme detrás de las ventanas,
ausculta mi féretro vetusto,
ampárame los llantos tan callados,
auxiliame en el campo de lo eterno.
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