martes, 3 de abril de 2018

Dudas

¿Qué saco con autodestruirme mas?
¿Qué gano con saltar hacia el abismo
cada vez que arde mi pecho y mi alma?
¿Dónde hallar todas las respuestas que me faltan,
aquellas que me harían entender
por qué esto, por qué lo otro,
por qué tales acciones me condujeron hasta aquí,
por qué decidí no prestar atención
a lo que escuché de tantas bocas, de tantas voces,
a la inexorable sensación de que voy muriendo poco a poco?

Es imposible desconectarme de la vida,
sin antes cumplir mis propósitos,
los sueños anhelados de otrora,
aquellos que vivieron en mi corazón
por largos años,
y que hoy son amenazados por el miedo,
por el temor implacable al no ser.

Despierto por las noches, llorando,
soñando con la desolación de la oscuridad,
sintiéndome amenazado en cada doloroso suspiro,
con el pecho apretado,
con el corazón latiendo rápido
y con la esperanza de que todo pase,
que retorne el día...
Si a veces ni con mirarte recupero la fe,
pese a que estás ahí a mi lado,
siendo y no siendo,
como todo lo real.

Tengo que luchar contra la vida
y, con más fuerza,
contra mí mismo.


martes, 29 de agosto de 2017

Ser en el tiempo

¿Es el mundo un lugar mejor que cuando éramos niños? Quizá esa pregunta se resuma en una sola cosa: la conciencia del tiempo. Soy la suma de todas las experiencias que me constituyen y ellas motivan lo que soy y seré. Porque nada se hace desde la nada (excepto, por la fuerza misteriosa de Dios... a todo esto, ¿dónde está dios?) Ayer fuimos y hoy recordamos: la melancolía es una disposición que nos coloca ante el no-ser. Nosotros fuimos físicamente niños, pero también nuestro amor fue niño alguna vez, cuando ignoraba todo y gozaba de todo, cuando se resumía en un ir y venir de emociones, de posibilidades remotas cumplidas y no cumplidas, de noches de pensar(nos) en la ambigüedad de la existencia, dirimiento entre jugar o no jugar. Cuando era niño buscaba todo lo que no tuviera jamás una respuesta, era mi forma de anticiparme a lo que sería después como hombre. Cuando te encontré, supe de inmediato que contigo no venía ninguna respuesta: era la entrega más pura hacia lo desconocido, hacia lo que no tiene seguridades. Pues, ¿puede el hombre vivir de ellas? Hoy te amo, en medio de la amenaza nuclear, te amo. En medio de la decadencia de nuestra civilización, te amo. Ante el oprobio de todo lo que alguna vez fue grande o digno, te amo. ¿Ha sido el amor del hombre algo distinto en alguna época distinta? Espero que sí, porque me desespera concebir que ninguna época haya gozado del esplendor que he aprendido a odiar, de la seguridad que nos han inculcado apartar, del sentimiento trágico de la vida que anida en toda el alma de nuestro pueblo ensangrentado.

domingo, 13 de agosto de 2017

I could have done more

I could have done more...

¿Hasta dónde llega el poder de cambiar nuestro destino o el destino de las cosas, situaciones y relaciones? Mi juego es hacer más. Si, hacer más, planear veloz a través del océano de posibilidades, mirarlas de reojo, estudiarlas en perspectiva, moldear mis planes y mis esperanzas en ellas, en la búsqueda existencialmente terrible de no perderte, de acabar las posibilidades y no sentir como si podría haber hecho más. Porque el hombre que ama la verdad, agota sus representaciones, indaga los derroteros que conducen hacia ella, escala hasta la cima para ver desde su altura todo su esplendor. Pues la verdad es esplendor, es el estado que nos prepara a la vida, la meta inalcanzable, la idea infinita, el horizonte de los horizontes a través de los cuales deambulamos en la vida. Si me doy por vencido ahora, algo que jamás hice en el momento más difícil, no podré afrontar el momento más oscuro. No quiero cobijar la sensación que no hice más de lo que podía, que bajé los brazos y caminé sin esperanzas y destrozado, buscando la cabaña de la muerte, de la anulación que nos conduce a la contraposición de la verdad. La verdad más dolorosa y difícil, es la verdad del sentimiento, esa que como un niño, juega en el telón de la patencia y la latencia. La verdad como experiencia que conduce a todos los caminos, la verdad como propósito de vida, "yo busco la verdad" significa "yo voy hacia el camino de la presencia". Cuando todo esto acabe, lo haga bien o lo haga mal, y las posibilidades estén todas cristalizadas, entonces podré meditar, en el amor o en el desamor, sobre si podría haber hecho más. Hoy el futuro es la nada.

Epifanía

La noche se dibuja sin encantos,
es que estos ya no brillan
pues la silueta de tu rostro
está ausente.

¿Dónde está ese pequeño lugar
donde fuimos tanto,
solo los dos
en medio del universo infinito?

Esas noches hoy me saben a lágrimas.
Esos recuerdos que resurgen,
se motivan y se recrean
en el río presocrático de la conciencia.

Me duele el recuerdo cuando estás ausente,
cuando tus ojos no me miran,
cuando respiras lejos
y tu piel remota no se entrecruza con la mía.

¿Sabes que me hice adicto a tu existencia,
al sabor veloz de tus labios exhaustivos,
a tus senos preparados para amar,
a la sabia pura de tu mirada soñadora?

¿Sabes que no puedo vivir sin que estés
una y otra vez surgiendo en el
teatro del horizonte,
donde somos los dos, uno?

No hay salvación en la desesperanza,
toda empresa vacía se torna inescrutable,
todo énfasis famélico no salva
de una muerte terrible en la isla del desamor.

Es precisamente aquí,
donde subyacen los miedos más terribles,
es en esta parte del camino
donde la posibilidad más terrible
se vuelve epifanía...


jueves, 7 de enero de 2016

Terrestre

¿Cómo son las esferas que adornan tu frente?
¿Son quizá como las lágrimas que se derraman sobre mi rostro?
¿Son como las aves que no volarán jamás a otros continentes?
¿Son como los amores que surgen y se desploman
exánimes sobre la tumba de la desesperanza?
¿Son tus estrellas, Oh, amada mía, un brillo en unos ojos
que jamás serán los míos?

Como avanza la tarde en solitario,
así recorre mi pensamiento la idea que de ti me formo.
Te observo y te pienso en cualquier instante
y luego, te envío al olvido momentáneo.
No encuentro mi espacio en tu espacio en forma exacta
y me lleno de lágrimas al sentir que mi alma podría vaciarse nuevamente.

Yo no creo en cuestiones infinitas,
ni en caricias que no mueran al instante, pero
¡Dígame, oh, señora mía!, ¿no es acaso hermoso
vivir en la esperanza de lo eterno?
De un amor que se renueve cada día,
de una flor que no muera en cada invierno
y se proyecte sobre una primavera tenue
como el día.

¿No sería bello, oh amor de la promesa,
dormirnos en la esperanza de que el fin no será
sino el descanso sin retorno?

Volaré. Esta tarde, me iré lejos de casa.
Cuando regrese, habré dejado lejos
cada pétalo reseco
de la vida que no se cansa de enseñarnos
que la tierra se transformo en un camposanto
donde agoniza todo, todo,
sin dejar respirar
cualquier intento de aspirar a lo total, lo alto, lo bello
a lo intenso...

lunes, 27 de mayo de 2013

Pedacito

El perenne sonido de la lluvia 
me recuerda el constante latir de tu corazón,
de la penetrante mirada que proyectas,
de tus temblorosas manos tan recientes.

Es que me hallo parado sobre el mundo
en un instante de magia y de destino
y te me haces como la gota abierta
que remece el estero de noche.

Imágenes aliadas de mi alma...
¿Qué es mi alma? Una plétora de cuentos sibilinos
un estandarte con múltiples dibujos
retratos de quienes fueron
quienes son
y quienes no serán.

La mañana es más sabia en tus encantos
como tus encantos brillan de mañana.

domingo, 12 de mayo de 2013

Madre

Madre, sé que estás aquí.
Aunque quizás te hayas ido,
te siento en mis mejillas,
acariciándolas, como cuando era un bebé.
Madre, eres una flor cósmica,
eres un conjunto de estrellas en tu amor.
Madre, no te vayas de mi lado
aunque sea deja el rocío
del perfume de tu voz.
Cómo olvidar, Madre querida,
el día en que me enseñaste a caminar,
cuando me diste de comer
mientras la fiebre era tan alta.
Cómo olvidar los libros que me diste,
los que me ayudaron a leer y a escribir.
Cómo no recordar cada día a tu lado,
que transformas en alegría con tu ser.

Caen las hojas en otoño,
la calidez de la existencia ya ha pasado.
Pero el enardecimiento de tu corazón no pasa
es el bastión que nos acompaña
hasta el lecho de nuestra muerte.
Madre, eres tan sublime,
sólo a través de ti
puedo llegar a la Madre de Jesús.
Y, si Dios necesitó a una Madre
para su proyecto universal
imagínate a mí, madre loada,
cómo te necesito en mi existir.

Te veo en la belleza de un bosque,
en el canto de las aves
en la música de las olas.
Te veo en el firmamento pletórico de estrellas,
en el jardín estrellado
donde tantas veces corté una rosa para ti.
Te veo, madre inigualable, en cada cosa que hay aquí.
Cuando ríes, un océano de calma se agolpa en mi pecho;
cuando lloras desatas una tormenta en mi espíritu
que busca desesperado condenar
tales lágrimas al olvido.
Madre, es dulce el cariño de tus besos
es un oasis que busco en el desierto del existir.
Madre, si me muero antes que tú,
no sueltes mi mano
mientras entro en el camino hacia Lo Eterno.

Madre, déjame ver tu rostro
te extraño y quiero volverte a encontrar.
Madre, obsequiame tu paz,
tu perseverancia y tu amor,
para poder soportar la carga
y la felicidad de la existencia.
Ocúltame del odio, del pecado,
condúceme como lo hacías al comienzo.

Madre, eres mi origen
de ti provengo,
me encarnicé gracias a ti.
En medio del mundo me dejaste,
como un regalo enviado por Dios.
Madre, ven de noche y susurra en mi oído
como cuando espantabas
los fantasmas de mi imaginación:
Cuántos fantasmas más tengo hoy en mí.
Madre joven, madre anciana, madre ida,
madre eternizada.
Madre Santa, madre amiga, madre de la patria.
Madre Tierra, Latinoamérica Madre,
Madre Bolivariana libranos de nosotros mismos
y del otro.
Madre, eres Cielo y eres Infierno
eres Sol y eres Montaña,
eres el brebaje que bebo en tus palabras,
en las comprensión que me propinas,
eres una maravilla hecha existencia.

Madre indígena, madre mapuche,
madre chilena, trabajadora,
madre de la clase baja, media y alta,
madre socialista y de derecha,
madre absoluta, madre pura.
Madre, óyeme, que tu hijo está aquí.
Madre, que con tus manos sagradas
hiciste más que tantos imperios juntos.
Este día yo te ofrezco
con los dedos que me diste,
con los ojos que pariste,
con este corazón ardiente
que primero latió dentro de ti,
yo te ofrezco, madre mía
estas humildes palabras inspiradas en ti.