domingo, 12 de mayo de 2013

Madre

Madre, sé que estás aquí.
Aunque quizás te hayas ido,
te siento en mis mejillas,
acariciándolas, como cuando era un bebé.
Madre, eres una flor cósmica,
eres un conjunto de estrellas en tu amor.
Madre, no te vayas de mi lado
aunque sea deja el rocío
del perfume de tu voz.
Cómo olvidar, Madre querida,
el día en que me enseñaste a caminar,
cuando me diste de comer
mientras la fiebre era tan alta.
Cómo olvidar los libros que me diste,
los que me ayudaron a leer y a escribir.
Cómo no recordar cada día a tu lado,
que transformas en alegría con tu ser.

Caen las hojas en otoño,
la calidez de la existencia ya ha pasado.
Pero el enardecimiento de tu corazón no pasa
es el bastión que nos acompaña
hasta el lecho de nuestra muerte.
Madre, eres tan sublime,
sólo a través de ti
puedo llegar a la Madre de Jesús.
Y, si Dios necesitó a una Madre
para su proyecto universal
imagínate a mí, madre loada,
cómo te necesito en mi existir.

Te veo en la belleza de un bosque,
en el canto de las aves
en la música de las olas.
Te veo en el firmamento pletórico de estrellas,
en el jardín estrellado
donde tantas veces corté una rosa para ti.
Te veo, madre inigualable, en cada cosa que hay aquí.
Cuando ríes, un océano de calma se agolpa en mi pecho;
cuando lloras desatas una tormenta en mi espíritu
que busca desesperado condenar
tales lágrimas al olvido.
Madre, es dulce el cariño de tus besos
es un oasis que busco en el desierto del existir.
Madre, si me muero antes que tú,
no sueltes mi mano
mientras entro en el camino hacia Lo Eterno.

Madre, déjame ver tu rostro
te extraño y quiero volverte a encontrar.
Madre, obsequiame tu paz,
tu perseverancia y tu amor,
para poder soportar la carga
y la felicidad de la existencia.
Ocúltame del odio, del pecado,
condúceme como lo hacías al comienzo.

Madre, eres mi origen
de ti provengo,
me encarnicé gracias a ti.
En medio del mundo me dejaste,
como un regalo enviado por Dios.
Madre, ven de noche y susurra en mi oído
como cuando espantabas
los fantasmas de mi imaginación:
Cuántos fantasmas más tengo hoy en mí.
Madre joven, madre anciana, madre ida,
madre eternizada.
Madre Santa, madre amiga, madre de la patria.
Madre Tierra, Latinoamérica Madre,
Madre Bolivariana libranos de nosotros mismos
y del otro.
Madre, eres Cielo y eres Infierno
eres Sol y eres Montaña,
eres el brebaje que bebo en tus palabras,
en las comprensión que me propinas,
eres una maravilla hecha existencia.

Madre indígena, madre mapuche,
madre chilena, trabajadora,
madre de la clase baja, media y alta,
madre socialista y de derecha,
madre absoluta, madre pura.
Madre, óyeme, que tu hijo está aquí.
Madre, que con tus manos sagradas
hiciste más que tantos imperios juntos.
Este día yo te ofrezco
con los dedos que me diste,
con los ojos que pariste,
con este corazón ardiente
que primero latió dentro de ti,
yo te ofrezco, madre mía
estas humildes palabras inspiradas en ti.

No hay comentarios: