lunes, 27 de mayo de 2013

Pedacito

El perenne sonido de la lluvia 
me recuerda el constante latir de tu corazón,
de la penetrante mirada que proyectas,
de tus temblorosas manos tan recientes.

Es que me hallo parado sobre el mundo
en un instante de magia y de destino
y te me haces como la gota abierta
que remece el estero de noche.

Imágenes aliadas de mi alma...
¿Qué es mi alma? Una plétora de cuentos sibilinos
un estandarte con múltiples dibujos
retratos de quienes fueron
quienes son
y quienes no serán.

La mañana es más sabia en tus encantos
como tus encantos brillan de mañana.

domingo, 12 de mayo de 2013

Madre

Madre, sé que estás aquí.
Aunque quizás te hayas ido,
te siento en mis mejillas,
acariciándolas, como cuando era un bebé.
Madre, eres una flor cósmica,
eres un conjunto de estrellas en tu amor.
Madre, no te vayas de mi lado
aunque sea deja el rocío
del perfume de tu voz.
Cómo olvidar, Madre querida,
el día en que me enseñaste a caminar,
cuando me diste de comer
mientras la fiebre era tan alta.
Cómo olvidar los libros que me diste,
los que me ayudaron a leer y a escribir.
Cómo no recordar cada día a tu lado,
que transformas en alegría con tu ser.

Caen las hojas en otoño,
la calidez de la existencia ya ha pasado.
Pero el enardecimiento de tu corazón no pasa
es el bastión que nos acompaña
hasta el lecho de nuestra muerte.
Madre, eres tan sublime,
sólo a través de ti
puedo llegar a la Madre de Jesús.
Y, si Dios necesitó a una Madre
para su proyecto universal
imagínate a mí, madre loada,
cómo te necesito en mi existir.

Te veo en la belleza de un bosque,
en el canto de las aves
en la música de las olas.
Te veo en el firmamento pletórico de estrellas,
en el jardín estrellado
donde tantas veces corté una rosa para ti.
Te veo, madre inigualable, en cada cosa que hay aquí.
Cuando ríes, un océano de calma se agolpa en mi pecho;
cuando lloras desatas una tormenta en mi espíritu
que busca desesperado condenar
tales lágrimas al olvido.
Madre, es dulce el cariño de tus besos
es un oasis que busco en el desierto del existir.
Madre, si me muero antes que tú,
no sueltes mi mano
mientras entro en el camino hacia Lo Eterno.

Madre, déjame ver tu rostro
te extraño y quiero volverte a encontrar.
Madre, obsequiame tu paz,
tu perseverancia y tu amor,
para poder soportar la carga
y la felicidad de la existencia.
Ocúltame del odio, del pecado,
condúceme como lo hacías al comienzo.

Madre, eres mi origen
de ti provengo,
me encarnicé gracias a ti.
En medio del mundo me dejaste,
como un regalo enviado por Dios.
Madre, ven de noche y susurra en mi oído
como cuando espantabas
los fantasmas de mi imaginación:
Cuántos fantasmas más tengo hoy en mí.
Madre joven, madre anciana, madre ida,
madre eternizada.
Madre Santa, madre amiga, madre de la patria.
Madre Tierra, Latinoamérica Madre,
Madre Bolivariana libranos de nosotros mismos
y del otro.
Madre, eres Cielo y eres Infierno
eres Sol y eres Montaña,
eres el brebaje que bebo en tus palabras,
en las comprensión que me propinas,
eres una maravilla hecha existencia.

Madre indígena, madre mapuche,
madre chilena, trabajadora,
madre de la clase baja, media y alta,
madre socialista y de derecha,
madre absoluta, madre pura.
Madre, óyeme, que tu hijo está aquí.
Madre, que con tus manos sagradas
hiciste más que tantos imperios juntos.
Este día yo te ofrezco
con los dedos que me diste,
con los ojos que pariste,
con este corazón ardiente
que primero latió dentro de ti,
yo te ofrezco, madre mía
estas humildes palabras inspiradas en ti.

viernes, 10 de mayo de 2013

Tierra y Luz

Cuando el Espíritu flotaba,
deambulando por entre las tinieblas,
entonces abrió los mares y surgió LA TIERRA.
Bajo mis pies, esperando ser cúspide de vida,
se transformó en extremo máximo, 
entre el fruto divino y el humano,
origen desde el cual brotó
el Pan y el Vino que Cristo nos legó,
¿Puede acaso provenir,
desde las altas montañas
y los montes nevados
sino el Logos de Dios
que baja hasta los hombres?

Tierra, hermana y amiga,
tú que nos entregas lo que
El Buen Pastor nos da.
En semilla productiva nos transformas
con tu esencia de elevada amistad.
Campo ubérrimo, flor entrecortada,
base de girasoles que se prosternan ante Dios.
Cubres con tu extensión esta Tierra,
nuestros amigos, amores, nuestras pasiones,
la bondad y la plenitud, 
los cimientos del pueblo parroquiano.
Tierra fértil que nos conduces hacia el Creador.

El sinuoso camino hacia la santidad
el Señor nos lo muestra en esta Tierra:
la ara para que podamos ser un semilla salvífica.
El Señor rebrota en nuestra alma,
en el polvo de mi cuerpo.
Nos conduce hacia el hermano,
desde el alumno hasta el profesor;
desde quien escribe documentos
hasta quien exhuma el polvo de los pies.
¿Puede acaso nuestra sociedad
cerrar los ojos entregada
a una plegaria presuntuosa
que se eleve desde y hacia el Cielo?
No, hermanos míos, 
consideremos la Tierra como la plataforma
que el Señor nos entregó
para ser proyecto salvífico,
inspirados por su Palabra
para captar su esencia en nuestras vidas:
Prepara la Tierra junto a nosotros,
escoge las herramientas y ponte a 
construir un sendero hacia la Luz.