domingo, 13 de agosto de 2017

I could have done more

I could have done more...

¿Hasta dónde llega el poder de cambiar nuestro destino o el destino de las cosas, situaciones y relaciones? Mi juego es hacer más. Si, hacer más, planear veloz a través del océano de posibilidades, mirarlas de reojo, estudiarlas en perspectiva, moldear mis planes y mis esperanzas en ellas, en la búsqueda existencialmente terrible de no perderte, de acabar las posibilidades y no sentir como si podría haber hecho más. Porque el hombre que ama la verdad, agota sus representaciones, indaga los derroteros que conducen hacia ella, escala hasta la cima para ver desde su altura todo su esplendor. Pues la verdad es esplendor, es el estado que nos prepara a la vida, la meta inalcanzable, la idea infinita, el horizonte de los horizontes a través de los cuales deambulamos en la vida. Si me doy por vencido ahora, algo que jamás hice en el momento más difícil, no podré afrontar el momento más oscuro. No quiero cobijar la sensación que no hice más de lo que podía, que bajé los brazos y caminé sin esperanzas y destrozado, buscando la cabaña de la muerte, de la anulación que nos conduce a la contraposición de la verdad. La verdad más dolorosa y difícil, es la verdad del sentimiento, esa que como un niño, juega en el telón de la patencia y la latencia. La verdad como experiencia que conduce a todos los caminos, la verdad como propósito de vida, "yo busco la verdad" significa "yo voy hacia el camino de la presencia". Cuando todo esto acabe, lo haga bien o lo haga mal, y las posibilidades estén todas cristalizadas, entonces podré meditar, en el amor o en el desamor, sobre si podría haber hecho más. Hoy el futuro es la nada.

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