viernes, 19 de abril de 2013

Camino del Sur

La noche anticipará al día. 
No habrá noche absoluta.
Los leños se consumirán,
el día vendrá con su gélida blancura.
Sentiré más frío con la pálida mañana,
pero saldrá el sol.
No esta noche, no.
Saldrá mañana.
Cuando salga estaré de pie para recibirle:
Me mostrará que mi corazón
aún soportará mil estacas
y que mi sonrisa
renacerá.

Yo pensé que si uno daba bien
recibía bien.
Creía que las perlas y la miel
me traerían dulzura y no amargura.
Cuán equivocado estuve,
estoy y estaré,
pues sigo avanzando en este barco
en el océano del sinsentido.
No existe un faro que ilumine mi trayecto,
no hay estrella austral que me oriente.

Caminaré sin reposo, 
como caminan los pueblos nómades
y construiré mi choza en cada puerto.
Abriré las cortinas siempre tarde
cuando la neblina ya se haya ido.
Buscaré un remolino entre los ríos,
un enjambre de lágrimas ligeras,
un madero carcomido,
como mi corazón,
como el mío.

Entonces, escucharé la voz del futuro
que dirá:
Toma el timón que te mostraré el sur.

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