miércoles, 6 de marzo de 2013

Sustenazo

Sería menos cruel si me odiaras con toda el alma
a que me digas te quiero al filo del tormento.
La arena me cubría los ojos y te ibas
pero aún retornaba tu voz a mis oídos.
Desperté rodeado de estrellas obsoletas
cuya luz viajaba de ida y no de vuelta

Te encontré una vez cruzando los guijarros
y el río te bañaba las heridas
todas las bestias estaban apaciguadas
aguardando la salida del delirio.
Y te vi desnuda sobre el cauce
y sorbí una gota de tu olvido.

¿Qué vuelos encumbraré sin tu regazo,
cuando se me acabe el impulso matutino
en medio de planetas ya distintos?
¿Dónde posaré mi boca en tu boca
para dar vitalidad a mi vuelo ya cansado?
¿Merezco irme al fondo de una tumba siempre abierta?

Exudo en mis palabras con tinta sanguinaria
las venas resuellan el líquido escarlata
ya no quedan más días
más que para extinguir mi amor en las baldosas
de la oscura caverna de mi alma
¡Vuelvo a ella como el condenado a su martirio!


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