Amaneces como mar, azulado terciopelo absoluto.
Desde tu frente a tu pecho hay un infinito,
oro blanco, piel de luna, eco eterno de frescura.
Esos labios, labios que llenan un beso,
esos labios respetuosos, tímidos y anhelantes,
labios rojos relumbrantes de armonía carmesí.
Esos labios, pedazo de tierra en tu geografía.
Esos labios de rubí, destino de los míos.
La tierra que habitas te habita, llena tu piel melosa,
se encarna en tus carnes, se cuela por tu sangre,
tu tierra palpita dentro tuyo, en el anhelo secreto
de tu corazón tan vivo, hecho de hombre y de
canelo, de tus cabellos tibios y tu sonrisa tenue.
Tu tierra es la tierra que tanto amo, como a ti te amo.
Es búsqueda incesante de sentido, una gloria de castillo,
un ejemplo del clavel más límpido, envuelto en seda.
El cariño recorre las distancias, como tu cuerpo,
única vía sacra hacia el imperio de lo bello.
Es la esperanza remota de un beso virtual,
el anhelo de un abrazo, de ser uno un segundo,
eternizar el ósculo divino que no me diste,
guardarte en mí, cobijarte y sostenerte como a un niño,
acariciarte, besarte y besarte y no desear sino besarte,
callar con un beso la palabra impía que rompa el silencio.
Flor de sur, eso eres mi querido, eres alto y hermoso,
eres roble además, eres canelo de playa, eres
manso como el oleaje matutino, como el espejo del lago
cristalino,
como el llanto remoto de la lluvia, eres bello, eres canto
de mi patria campesina, eres canto de los ríos
y los árboles.
Tú eres flor de sur, de esas que ni el viento ni la lluvia
deshojan.
Eres sueño inmenso de noche fría, eres hierba mística
impetuosa.
Si yo te ofreciera un "te amo", no sería una ilusión,
ni una broma olímpica, ni un ademán quisquilloso.
Si yo te ofreciera un "te amo" sería porque tus ojos
de cristal son pretérito y futuro, son un faro celestial.
Si vinieras a buscar la miel que te he guardado,
no tendrías recipiente para conservarla,
vivirías saboreando el manjar que amarías, ese mismo
que un ángel omitió, ese mismo que se perdió en la noche
infinita.
Ven, voy, porque el mar es tus ojos, la nieve es tu piel,
los árboles tus cabellos, los peces tus lunares, los pájaros
tu sueños y entero eres un sol.
Brillas entre el mundo, das tu esfuerzo al cósmico trabajo
que Dios comenzó un día creando la belleza..
Escrito por el daimón de otro amigo...
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