lunes, 2 de mayo de 2011

Inalcanzable

Tú, que te me haces inalcanzable.
Tú que rodeas el mar en un abrazo,
que llenas las vasijas con el total de las estrellas,
tú que vacías mis ganas de aniquilarme.

Tú que te imortalizaste en un beso,
que ocultaste con un dedo el Sol,
tú que reposabas en la sombra
del amanecer de un beso.

Divina esperanza, llegaste a mi vida
rompiendo la desidia de mi vida,
construirse un templo en mi alma
me hiciste prisionero de tu fe.

Tú que dibujas con un dedo
con el material de las nubes.
Inspiras mi alma, tranquilizas mi ser
inundando con tu elixir mi existencia.

Tú que atrapaste la luz vaciladora,
me tomaste en un abrazo,
me cogiste enceguecido por tu brillo,
apareciste tan carnal y tan divina.

Divina creencia, colmaste mi vida
con el más etéreo sentido,
edificaste tu religión, montaste tu ídolo
en los recovecos de mi corazón.

Tú que te perdiste
en la noche de los tiempos,
regresa ahora, ¡hazlo ahora!,
no me dejes sucumbir en mi dolor.

Tú que te marchaste,
transfigurada en una estrella,
devuelve el sentido
a este pobre corazón.

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