jueves, 19 de mayo de 2011

Tú me has de seguir..

Cuando el viento calle y los árboles no sean su nota,
me has de extrañar, como el mar a la gaviota
en el invierno acaecido como barco encallecido.
Me olvidarás, tal vez, pero la gota del rocío
cubrirá sólo tu piel, mas evitara tu corazón.
Amaste el amor de los poetas y el de los marinos.
Quieres destrozar tu alma mil veces, como
un imperio de sangre y fuego.

Pero, cuando la sangre rebrote de tu ser
como veta de tierra enloquecida,
como acérrimo volcán joven, como gota
de una en un lagar, volverás..
porque tú me has de seguir.

Cómo volveré a ver las flores secas,
así veré tu rostro en el cántaro de greda.
Voltearé y daré mil vueltas de locura,
tu frenética cintura soñaré en el sol de invierno.
La bóveda estrellada te recuerda, te dibuja con
el brillo de sus muertas, como el ángel que dibuja
en un rosal. Y cuan rápido se mueve su pincel
con las obras que tu cuerpo le hace hacer.

Porque la divina esmeralda que escondes
sólo un dueño tuvo de verdad,
sólo alguien cantó en su aromática entrada
y de besos la llenó.
Sólo yo, no lo recuerdas, sólo yo...

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