Yo veo otro ser, tras el ocaso. Otro ser, no el tuyo.
Otro ser, yo veo, dibujada en lontananza estás,
como antes de ser tuyo, ahora estás en lontananza.
Yo veo otro ser a través de la ventana
y los árboles de otoño danzan con el viento.
Una mañana despertaré y la mañana se habrá ido,
será porque fulminaste la estrella meridiana,
porque tus labios fríos se entibiaron para morir.
Yo ví la noche caer, el firmamento lleno de faros.
La veo caer y no estás tú, porque el amanecer
carcomió lo poco que quedaba en los bolsillos.
Yo veo otro ser a través de la ventana, sí,
y ese ser me corona como corola cósmica.
Una noche, sentado, triste y melancólico,
volveré a las letras de tus manos,
y me eternizaré en sueño divino.
Esta tarde, dibujaré con el pie en la arena
una estrella que me lleve lejos de aquí.
Porque ya no te amo.
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