lunes, 30 de mayo de 2011

¡Vuela!, pajarillo

¡Que nada te corte las alas!, pajarillo nocturno,
tu vuelo es flor de amor y de ternura.
No creas en la perversión del que no vuela,
de aquel que vive bajo toneladas de sinsentido.
No llores al anochecer, pajarillo hermoso, 
mañana volarás y tu nido serán las estrellas.
No tiembles de tristeza, pajarillo azul,
tus temibles palabras volarán protegiéndote. 

¡Que nada detenga tu vuelo!, pajarillo nocturno,
que el viento acaricie tu tierno plumaje
y sea tu pasaporte a la eternidad.
No duermas bajo el árbol aciago del mundo,
eres libre, lindo pajarillo, de amar 
como mejor se te antoje, de amar en libertad.
No te dejes llevar por el amor enclaustrado
de nuestros tiempos oscuros, pajarillo.

Algún día volarás tan alto, que ya nadie irá contigo
y podrás ver a Dios, bendiciéndote por ser tan bello.
Algún día verás a Dios, y Dios bendecirá tu condición.
Eres ángel, pajarillo azul, ángel que cruza el
cielo con su amor divino.

¡Que tu ala herida no te arrastre, pajarillo herido,
a las garras abominables de la cárcel del amor!
¡Ahí hay solo fuego y dolor!
No hagas más que refugiarte en tu vuelo diáfano,
¡Desnúdate en tu vuelo mágico! 
¡Infunde valor y hermosura al amor abierto!
No te escondas, pajarillo herido,
que Dios comprende por qué sientes así.

Dedicado..

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