domingo, 1 de mayo de 2011

Tempestad

¿Dónde acaba el presente y comienza el mañana?
Me preguntaba día a día esperando regresar al futuro. El pasado es oscuro en la duda, como el sol en los días nubosos. El amor es traicionero cuando no habita dos almas, el sentimiento horroroso de un querer desolado. Los días pasaban y no la melancolía, su bullir resoplaba en mi alma vacía. Encontré la manera de burlar el destino, sin embargo aún me pesan esos días caídos.

Arcana forma de ocultar lo sentido, con mis ojos humildes en el desatino. Los ojos cubiertos de dolor acuoso, un fluir tempestuoso por amores perdidos. Una sola palabra arreglaba el despido, la que no pronunciaste con tus labios fríos.

En la hora fanática del pesar desvalido, una soga implacable me condena al olvido...

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