Ese día como siempre me desperté con los primeros rayos del sol en mi cara, luego de dar un par de vueltas en mi cama me levante, al levantarme como siempre me di cuenta que mi girasol estaba con su cabeza en alto parecía que sonreía y se veía muy feliz. Luego me duche me vestí y me fui a mi trabajo. Al volver por la tarde de mi trabajo vi que mi girasol tenía su cabeza hacia abajo como mirando el piso fue en ese mismo momento luego de varias semanas en que me di cuenta que mi planta, la que yo regaba todos los días la que yo cuide por semanas, se alegraba por las mañana cuando me iba y por las tardes cuando volvía se ponía triste.
POR DAVID
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