Los mundos se entrecruzan. Órbitas sempiternas que confluyen, como los átomos.
A través de tus ojos penetro a la profundidad de tu ser, y respiro tu esencia,
Ese lago cristalino en el que se refleja la belleza del universo, la poesía que eres,
Ese anhelo de mi ser estrepitoso que se une con el tuyo en santa conflagración.
De tus ojos brota una miel deliciosa, un manjar olímpico, una deliciosa sinfonía
Que se funde en el confín.
Eres tan bella y yo lo había olvidado.
Tu belleza será eterna, en el río fluyente de la vida.
Qué belleza haberte encontrado, como el pistilo encuentra al rayo del sol.
Encontrarte toda bella, en lo profundo.
Haber nacido en la misma ciudad y en la misma época,
Coincidencias ocultas llenas de presagio,
Agua que se junta con aceite, una mezcla imposible,
Que el Divino Maestro unió, omnipotente.
Soy el labrador de tus mies, de la melosidad de tu ser.
Soy una estrella fugaz que atraviesa el universo.
Eres mi felicidad, desde que naciste venías hacia mí,
Como el alma que cae desde Las Ideas como contó Platón,
Tú viniste a mi vida como el fuego candente de la primavera,
Fuiste corola mágica, rayo trepidante de un invierno eterno,
Eres agua diáfana que baja de la cordillera,
Eres un ángel en mi vida, eres de quien no quiero separarme jamás…
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