la maravilla de un cielo diáfano, y un tibio viento que acaricia,
una ráfaga de vida, una tormenta de sonrisas,
una nube cargada de un aguacero multicolor.
La vida maravillosa brilla ensordecedora
como huracán desatado a media costa,
vuela y trae consigo alegrías y penas
y llantos que quedaron y besos que no se dieron.
Vida mágica, eternidad de un instante,
eres aromática como la primavera forestal
como agua que fluye cortando el desierto.
Te amo, ¿sabes?
porque me enseñaste a lidiar contigo,
porque me abriste las venas y el corazón,
porque me hiciste llorar y suplicar la muerte,
te amo porque heriste con tu sabia espada
la piel que me recubre
y aprendí
y volé
y soñé ensimismado.
Tenme aquí, me sacrificaré de nuevo por ti,
porque me enseñaste a caminar de nuevo
porque me transformaste en son inmortal.
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