miércoles, 12 de diciembre de 2007

Las Noches

Recuerdo el tiempo cuando mis poesías, llenas de lágrimas ,se vertían sobre el vacío de la falta de una inspiración, cuando nadie era quien las provocara en mi alma y las recibiera maquilladas por las palabras. Muchas noches que lloré sometido a la incertidumbre de observar pasar el tiempo sin que algo le diera sentido a mi vida, o a que yo le diera uno a algo, más bien a alguien. La vida que llevé en la soledad lugubre de mis cavilaciones nocturnas, empapadas de rocío espiritual materializado en un torrente caudal de melancolía, aquella que inicié una tarde para nunca más volver a ser el mismo. Cuánto me faltó un motivo para conservar la esperanza. Cuánto rogué con el rostro empapado por un destello relumbrante.

La lejanía de lo aciago ennoblece aún más el idilio que vivo tomado confiado de tu mano y me llena de verdaderas espectativas amorosas, pues la tormenta la veo hundirse, presurosa, en el horizonte del Pasado. Ráfagas de viento acompañaban lluvias torrentosas de antaño que provocaban tormentas aguerrídas en mi alma, ahora brisas celestiales que acarician mi rostro. Es tu intervención en mi vida, es la metamorfosis más feliz de mi existencia. Has llegado a tiempo, has enterrado de por vida mis miedos y desesperanzas, trajiste gratuitamente las respuestas a todas mis preguntas y de paso te quedaste para reafirmarme día a día con tus besos y acciones que eras aquella réplica a mis noctámbulas oraciones. Eres el porque de mi vida.

1 comentario:

Bohemio dijo...

Y en realidad jamás fue tan así. Porque los recovecos de mi alma siempre han permanecido implacables, en el sótano irrevocable que vive en mi corazón.

Quizá pensaste que dije mucho, pero en realidad no te dije nada. Y lo peor es que puedo decir tanto sin decir absolutamente nada. Una verborrea sagrada que la gente estúpida cree.

Después de todo, la maravillosa sinfonía que cantamos, fue cierta en medio de la tolvanera de mentiras que ha sido mi vida.