miércoles, 14 de noviembre de 2012

Fuimos sus profesores

Cuán lejos volarán
cuán cerca estuvieron
comenzaron siendo
pequeñas aves sin alas.
Hoy son filo en el aire
y su plumaje se reviste de vida.

¿Dónde fui, dónde
soslayé la existencia y el momento?
Quizá el tiempo es
inevitable, tanto como
la vida, tanto como la muerte.
No hay más retorno que el olvido.

En el aire observo su pirueta
incluso en el peligro de
la viveza y sagacidad
de sus años.
Más allá de la montaña,
sólo nos queda mirar, no estaremos ahí.

Y, aunque una mañana cualquiera,
como un aroma que se desplaza,
retornen relumbrantes,
con vidas envidiables
volveremos la cabeza y diremos:
"Fuimos sus profesores"

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