Una nube atraviesa el cielo,
paulatinamente se va haciendo de noche
una noche más, parecería,
pero no, no es una noche más
es Noche Buena.
Hace un par de miles de años
cuentan las leyendas que nació un hombre
que vino a darle paz a esta tierra.
Era el Hijo de Dios.
Fue un gran hombre y fue un gran Dios.
La vida es un regalo que jamás dimensionamos,
pero la muerte es el mejor regalo que Dios nos dio.
Hizo de la muerte, aquello que tanto tememos,
la muerte, sí, esa extraña cosa tan absoluta,
lo único seguro en nuestra existencia...
Todo eso que tememos, lo transformó en esperanza
y vivimos en un mundo que carece de esperanza
Pero somos seres elpídicos, decía Pedro Laín.
Declaramos de tantos y muy disimiles modos que tememos a la muerte,
sin embargo, ¿aprovechamos la vida?
Yo conocí a un hombre, un hombre real, un hombre gigante.
Tenía brazos gigantescos y construía palacios.
Cuentan que levantaba tres veces su peso
y que con una expresión de su rostro
sacaba felicidad del alma de aquellos que lo acompañaron.
Decían que en su mesa jamás faltó el vino,
que cuando estabas con él, no tenías que preocuparte por nada.
Te protegía, te hacía sentir tan feliz, un abrazo de él,
si eres hombre, te dejaba sin aire.
Y, como una brisa que acompaña al alba,
ese hombre refrescaba el alma de sus niñas y sus amigos.
Ese hombre vivía intensamente y construía sueños...
Dicen que tenía un martillo que espantaba todos los miedos,
un serrucho que cortaba cualquier llanto y lo transformaba en risas.
Tenía una pala, donde enterraba los problemas de sus amigos,
un vehículo que transportaba anhelos, sonrisas, abrazos..
Cuentan que este hombre, era excepcional...
Y.. yo conocí a ese hombre. Su nombre, José...
La noche avanza, y con ella nuestras ganas de abrazarlo.
De tocarlo, de mirarlo, de sentir su aroma, de escuchar su voz.
La noche avanza tan pura y tan mágica, como la vida que nos legó.
Esta noche, lo único que nos provoca un tanto inquietud,
es la certeza que esta Navidad, estará sentado a la mesa más
excelsa y rebosante que existe: La Mesa de Dios...
Está disfrutando del espectáculo del mundo, mirando desde el cielo...
Y, el mejor regalo de navidad que recibiremos, será el beso de buenas noches
que nos dará
a cada uno de los que estamos aquí
cuando venga a hacer su visita....
Nunca te dijimos un adios, amigo, sino un "hasta pronto"
y, quien sabe,
quizá,
en algunos años más (esperemos que sean hartos)
estaremos los mismos
los mismos que ahora estamos aquí,
pero junto a ti..
Ven a visitarnos...
Te aseguro que nosotros algún día también iremos
a regalarte
nuestro abrazo eterno
junto a Jesús.. Junto a la Virgen, a los Santos..
y junto a Dios..
En estos días creemos que nuestras vidas están partidas..
Pero tú las unirás.. pues,
eras un experto construyendo y reparando..
Ahora eres un ángel que reparará nuestras vidas.
Y habrá un puesto más, un vaso más
y un abrazo más.. Porque jamás te irás de nuestros corazones..
Cuida a mi Abuelo, dile que lo amo..
Hasta Pronto! Amigo Pepe...
No hay comentarios:
Publicar un comentario