Miro hacia el horizonte y te encuentro en la lejanía.
Te he buscado toda mi vida ¿sabías?
cuando te ví aquella tarde de otoño y vestías tu uniforme,
supe inmediatamente que algo importante serías.
Aunque me hunda hasta el fondo sé que estarás ahí para levantarme.
¿Has notado que el tiempo juntos corre vertiginosamente?
Si a veces mis horas vuelan en tus brazos.
A veces el Sol se mueve más rápido por la lozanía del cielo,
incluso hay veces que es como si abriera y cierrara mis ojos
y de pronto tuviera que partir otra vez.
Cuando no estás conmigo, cuando la lejanía se acrecenta
siento que no puedo respirar, me asfixio
y busco la manera de hallarte sentada sobre mi cama
con la mirada risueña, con los ojos sinceros
y en un beso sellar absolutamente el vacío tu ausencia.
Transcurriré a tu lado por el tiempo que me permitas,
hasta que nuestros momentos se consuman por completo,
por el valle insondable de la existencia
intentando, aunque cueste un esfuerzo,
solapar diariamente la tristeza en mis ojos.
Y al reencontrarte sentada en un banco de la ciudad,
mi rostro volverá a sonreir y mi corazón a latir,
pues la razón más hermosa de mi vida has sido
y lo serás nuevamente cada día
hasta que mis entrañas dejen de estar tibias.
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