domingo, 30 de marzo de 2008

Nocturne

Mientras nos despedíamos, el Sol se apagaba en el mar y el cielo lucía inerte. No habían estrellas aún, esas que me iluminan y son como cascabeles que me hacen sonreir. La luz de la noche me abarcó por completo y las irreales de la ciudad me hacían ilusionar por un futuro juntos caminando por la avenida, buscando quizá nada, pero juntos. Nunca me pareció más eterno el instante del ocaso.

Tus labios me llenaron de deliciosas caricias y tus palabras de esperanzas que danzan presurosas por mi alma y se proyectan en ideas regidoras. El constante e indetenible latir de nuestros corazones conformaban una armónica escala musical que llevó -y aún lleva- por nombre Amor, difuminándose a través de efluvios sonoros en el espacio, contagiando de alegría a las rosas y los girasoles, a los gorriones y jilgueros, a la fauna de cemento, a las aguas que cruzan nuestro valle.

"¿Qué piensas?" me preguntaste llena de duda por la mirada que proyecté al horizonte, como tratando de penetrarlo. Concentrado, en silencio, meditativo y con las pupilas dilatadas intenté darte una explicación, pero el solipsismo es tan equívoco e inpenetrable de traducir que sólo pude balbucear que pensaba en mis miedos. Fue cuando me abrazaste y con esa sola acción, tan simple y gratuita, echaste abajo miles de miedos y de horas de sufrimiento. Eres una hechicera que con su blanca magia benigna le ha devuelto la vida a un poeta apasionado.

No importa lo que ocurra de aquí en adelante. No importa si el cielo se obscurece por completo por siempre, pues yo iluminaré tus noches con mi luz. No importa que los truenos roben el silencio de la noche y tengas miedo, porque con mis abrazos y caricias volverás al sueño. No importa que la lejanía nos separe, pues siempre estaré aquí esperándote con mis brazos acogedores y sólo tuyos. No importa que una agobiante discusión nos quite parte del tiempo de nuestras vidas, pues hemos aprendido de a poco a solucionar todo. No importa que no puedas verme diariamente, pues siempre estaré para tí cuando puedas y lo haré predicando el amor que por tí siento. Lo que sí importa es que vivas con el pensamiento de una vida llena de fidelidad, de comprensión y de incondicionalidad, porque eso, eso soy yo.

El beso que me regalaste antes de irme aún lo llevo en mis labios y la única manera que sea relevado es con los mismos labios que lo pusieron tan tibia y sabrosamente ahí. Llevo todo lo tuyo dentro de mí. Siempre estaré a tu lado, pues ese es realmente mi verdadero hogar. El mundo está vestido de blanco. Y la noche bailó con mis sentimientos y te dibujaron las estrellas...

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